¿Nos interesa el negocio climático?

El fenómeno del cambio climático no solo se trata de la granizada ‘curiosa’ de finales del año pasado en Bogotá: estamos hablando de la escasez de agua como recurso vital; de la reducción en la productividad agrícola en las regiones tropicales y subtropicales; de nuevas condiciones que ponen en riesgo la seguridad alimentaría; del aumento en vectores de paludismo y dengue; de desplazamientos de personas a zonas altas; de pérdidas en las industrias pesqueras; de efectos en la biodiversidad... Estamos hablando de economía, negocios y salud, solo para empezar. Este es un problema de todos, y no solo del sector empresarial o gubernamental.

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noviembre 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-07

En particular deberá verse con mucho cuidado el efecto que se tendrá en uno de los más importantes recursos para la región, como es el agua. El derretimiento de los glaciales; la creciente amenaza social y agrícola en la que se constituyen los fenómenos del ‘Niño’ y de la ‘Niña’; la disminución de los niveles freáticos, el empobrecimiento y desaparición de los páramos como ecosistemas productores de agua y la consiguiente disminución en el abastecimiento para consumo humano y riego de cultivos o, en su defecto, el aumento de caudales e inundación de áreas cultivables y/o densamente pobladas... esto sin mencionar el efecto que éstas tendrán sobre las poblaciones más pobres. Tres cuartas partes de la tierra son agua, pero solo un tercio es agua fresca… Por eso las preguntas son: ¿usted qué va a hacer? ¿Qué debe hacer, como ciudadano, como pequeño empresario, como ejecutivo de una compañía grande? ¿Cuál es su responsabilidad? Los efectos están ahí y vienen más. ¿Nos vamos a quedar ahí, 'mirando' cómo se teje el futuro de nuestros hijos, familias, comunidad, mercados… el del país? ¿Cómo va a medir sus acciones? ¿Cuál es el compromiso de todos y cada uno? Si bien es cierto que los gases de efecto invernadero se generan más que todo en las grandes naciones industrializadas, Colombia es un país altamente vulnerable a las nuevas condiciones climáticas, por la diversidad y fragilidad de sus ecosistemas. Desde el punto de vista económico, al ver los costos anuales que para Colombia implica la degradación ambiental frente al PIB (3,8 por ciento aprox.), entenderemos que, en el ámbito local, lo ambiental se potencia como un tema de carácter estratégico para el desarrollo y crecimiento del país. Todo lo anterior sumado al hecho de que las causas del calentamiento global son las mismas que generan la degradación ambiental y, en particular, la degradación en la calidad del agua para Colombia, nos lleva a pensar que es hora de tomar el tema muy en serio. Es hora de pasar de los consejos ‘sutiles’ para contrarrestar el cambio climático desde los hogares, a acciones concretas, a programas de ingeniería por parte de las grandes, pequeñas y medianas industrias. Muchas de las compañías que usan recursos naturales tienen planes de mitigación y protección ambiental, pero son escasas las acciones del ciudadano común. La industria es solo un eslabón en la cadena. En realidad, muchos proyectos de ahorro de energía o agua y reducción de emisiones son inversiones que, a mediano y largo plazo, reducen gastos generales, operacionales y apalancan mejores indicadores en los estados financieros: lo que hoy se conoce como modelos de ecoeficiencia empresarial, que no son otra cosa que la armonización de la rentabilidad con la protección ambiental. La absorbida firma Lehman Brothers, en un documento llamado ‘Los negocios del cambio climático’, dice que este cambio ya no debe ser visto como un obstáculo para el sector productivo, sino que debe ser asumido como un reto ecológico y económico, como una oportunidad de armonizar el negocio con la protección del clima. Las compañías que prosperarán en un mundo con el clima cambiado son las que anticiparon ese efecto en sus negocios; las que inculcan cultura de cambio para ver un horizonte diferente; las que trabajan con sus empleados para adaptarse y minimizar el impacto; las que investigan y desarrollan con base en el entorno y las que trasladan la inversión al capital humano y educan sus clientes en el ‘consumo responsable’.'' Colombia es un país altamente vulnerable a las nuevas condiciones climáticas, por la diversidad y fragilidad de sus ecosistemas.WILABR

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