Inversión extranjera 2010

La inversión extranjera directa en Colombia ascendió, sin la fusión de Bavaria y SABMiller, a 5.477 millones de dólares en el 2005, el segundo flujo de inversión más importante de la historia económica del país y el cuarto en América Latina, resultante de la seguridad democrática, la nueva dinámica de crecimiento económico que supera el promedio de América Latina, las oportunidades derivadas de nuevas fusiones y adquisiciones y la labor realizada por Proexport en la difusión de la información requerida por los inversionistas que ha sido, incluso, objeto de reconocimiento internacional.

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mayo 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-31

Los inversionistas extranjeros interesados en Colombia buscan un mayor acceso a nuestros recursos naturales de petróleo, gas, carbón y metales preciosos, así como a los mercados locales y andinos de bienes y servicios. Pese a estos importantes progresos, Colombia debe, de aquí al 2010, atraer la inversión extranjera directa de manera activa, selectiva y focalizada que se traduzca en una mayor tasa de crecimiento económico. La Cepal sostiene que ello es posible si la inversión es nueva, se orienta a atender mercados externos, conlleva encadenamientos productivos locales y externos y se localiza en sectores productivos con alto valor agregado. Cualquier prospección en la materia debe partir de la identificación de aquellos factores que son considerados relevantes por los inversionistas extranjeros a la hora de venir al país. Según el Indice de Confianza de la Inversión Extranjera Directa 2005 elaborado por A.T. Kearney, fundamentado en encuestas en 68 países que engloban el 90 por ciento de estos flujos a nivel mundial, los inversionistas extranjeros tendrán en cuenta los siguientes componentes para lo que resta de la década: estabilidad, calidad de las políticas económicas y competitividad. Los criterios de estabilidad son de orden político, legal y económico. En lo político, Colombia dio un ejemplo de madurez democrática admirable en las elecciones presidenciales del pasado domingo, que fortalece los cimientos del modelo abierto de inserción internacional del pasado cuatrienio. En lo legal, desde julio pasado los inversionistas pueden suscribir contratos de estabilidad jurídica hasta por veinte años, a lo cual se suma la negociación de Acuerdos de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con Alemania, España, Francia, Reino Unido, El Salvador y Guatemala, disposiciones que consolidan la confianza de los inversionistas extranjeros. En lo económico, los inversionistas examinan el Embi de Colombia, indicador de riesgo, el cual se encuentra actualmente por debajo del promedio de América Latina. Los inversionistas tienen en cuenta igualmente la tasa de cambio y la estructura tributaria nacional. La tasa de cambio no sólo es relevante por su tendencia (la cual por fin va en la dirección correcta que es imperativo sostener), e incidencia en el valor internacional de los activos y en las utilidades de las empresas, sino por su volatilidad, pues un exceso de esta última mete al congelador la inversión extranjera de largo aliento, perjuicio que es perentorio evitar. El país debe modernizar su anacrónica estructura tributaria -anclada en los años 80- para atraer la inversión extranjera y fomentar una tasa de crecimiento económico superior al 6 por ciento anual. El impuesto de renta del 39,7 por ciento -incluido el gravamen patrimonial- es excesivo si lo comparamos con Chile y su tasa del 17 por ciento, China y Honduras con el 25 por ciento. Respecto de la competitividad, los inversionistas extranjeros valoran los recursos naturales, el tamaño del mercado, el ambiente regulatorio y la infraestructura física y de comunicaciones, todo lo cual favorece al país frente a nuestros vecinos. Como en la hípica, la inversión extranjera entra en tierra derecha hacia el 2010. Asesor del Ministro de Agricultura "Colombia debe, de aquí al 2010, atraer la inversión extranjera directa de manera activa, selectiva y focalizada”.

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