Irak: tres billones y retirada

El presidente Obama anuncia el retiro de las tropas de Irak y ello otorga relevancia el trabajo de Stiglitz y Bilmes que estima en tres billones de dólares el costo real del conflicto, el cual se elevaría a cinco trillones si se agrega el costo de oportunidad de no haber aplicado esos recursos a la inversión interna.

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diciembre 06 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-12-06

La invasión se hizo argumentando la presencia de armas de destrucción masiva, en contra del concepto de la Agencia Internacional de la Energía Atómica. En cambio, pese a la presencia de proyectos de energía nuclear en Corea del Norte, esta no fue invadida porque no tiene petróleo. En la Segunda Guerra Mundial, 16.3 millones de soldados lucharon cuatro años y el costo por soldado fue de 100. 000 dólares, en tanto que en Irak el costo por soldado supera los 400.000. Pero al inicio de la guerra el secretario de Defensa Rumsfeld sostenía que la guerra costaría 60.000 millones y que sería financiada por terceros países. En todo caso, la participación del gasto militar en el PIB creció de 3% en el 2001 hasta 4,2 en el 2008. Allen Sinaí aplicó un modelo macroeconómico con 950 ecuaciones que vinculan las variables financieras con la economía real y concluye que sin la guerra ( y excluyendo el impacto del alza del precio del petróleo), el crecimiento del PNB real habría sido 0,2% mayor entre 2002/05 y el desempleo habría caído 0,3% con la creación de 900 empleos agrícolas nuevos por año. Habría sido más sano financiar la seguridad social... y si esos recursos se hubieran invertido en obras públicas, habría habido una mayor dinámica de producción y empleo. Privatización de la Guerra En esta modalidad de guerra los contratistas han tenido un protagonismo dominante: se ha procedido a la asignación de contratos sin concurso, argumentando la emergencia bélica, entregando privilegios, por ejemplo, a Halliburton, de la que fue directivo el vicepresidente Dick Cheney. Halliburton donó al Partido Republicano US$1 millón, pero recibió contratos por US$19.300 millones y sus ganancias se incrementaron en 229%. Blackwater Security obtuvo un contrato sin concurso por US$27 millones, el cual luego ascendió hasta US$1.200 millones y empleaba a 845 especialistas en seguridad: se trata de personal privado, que cumple labores al lado de los soldados, gana mejor salario y ello estimula el paso de militares retirados a fuerzas privadas. A juicio del Servicio de Investigación del Congreso, las explicaciones presupuestarias del Departamento de Defensa "han sido limitadas, incompletas y a veces incoherentes", y la modalidad de hacer la guerra reduciendo impuestos y endeudándose, traslada a generaciones futuras el pago de los costos. Si la población tuviera que pagar la guerra, sería menos favorable a las aventuras. Es lugar común decir que el interés de controlar el petróleo explica la invasión, sobre todo por la tradición petrolera de la familia Bush. Los invasores tomaron pronto control de los pozos petroleros, pero no protegiron las reliquias históricas de la antigua Babilonia, depositadas en sus museos. La invasión hizo elevar el precio del barril de petróleo desde US$20 hasta más de US$100, y si el pago adicional de US$25.000 por el aumento del precio se hubiera destinado a consumo interno, con un multiplicador de 1,5, la demanda agregada interna habría crecido en US$37.500. La fuga de recursos al exterior tiene mucho que ver en la recesión económica. Al referirse al proyecto de ley de petróleo propuesto tras la invasión, 419 catedráticos, expertos e ingenieros iraquíes firmaron una declaración en la que afirmaban que "está claro que el Gobierno está intentando implementar una de las exigencias de la ocupación estadounidense", y concluían que ello dejaría abierto el camino al saqueo de los recursos estratégicos iraquíes. Por cada soldado muerto el Gobierno debe pagar US$100.000 de compensación y US$400.000 por seguro, y si se estima en US$7.2 millones el producto que cada soldado muerto habría generado en su vida útil, multiplicado por los 4.300 soldados muertos hasta el 2008, la pérdida ha sido de US$30.000 millones. Los fundadores de la nación dejaron al Congreso la asignación de los recursos, como límite al ejecutivo, pero aprovechándose de las mayorías parlamentarias se han saltado esos controles. Y la ONU ha carecido de capacidad de control. Los autores critican que una guerra de más de cinco años se financie con recursos de emergencia y llaman a revertir la tendencia a la privatización de las acciones militares mediante contratistas cuyo negocio es prolongar el conflicto y el interés privado no responde al interés público. Los autores reconocen un aumento de la opinión mundial desfavorable a EE. UU., aunque no ahondan en los cambios geopolíticos que ha implicado abrir la puerta a la emergencia de fuerzas políticas de inspiración musulmana que estaban bajo control con el despótico régimen de Hussein. La mencionada obra busca evitar que en el futuro se vaya a la guerra basados en información falsa o deficiente, que se evite ir a guerras sin suficiente escrutinio público; y concluyen recordando la experiencia de Roma, cuya caída como imperio tuvo mucho que ver con el mantenimiento de grandes tropas en el extranjero, por largo tiempo y en regiones muy dispersas. HELGON

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