NO irlandés

La victoria del NO en el plebiscito irlandés sobre el Tratado de Lisboa, que intenta reemplazar la fallida Constitución europea ha revivido la incertidumbre respecto de la institucionalidad política comunitaria. La UE compromete a 27 naciones, y ha tenido decisiones negativas en siete países, lo cual constituye un severo problema político, que no tiene correspondencia con la solidez de la integración económica. Mientras la propuesta constitucional que proponía un supraestado federal fue rechazada; en el campo económico la unión monetaria avanza con solidez y el euro ha logrado posicionarse como moneda de reserva y medio de pago internacional.

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julio 01 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-01

Para un continente que vivió siglos de guerras, el hecho de que la casi totalidad de sus países estén comprometidos en un proceso de liberalización económica, libertad migratoria en un espacio social común y homologación educativa consignada en el Acuerdo de Bolonia, constituye un indudable éxito. La política de establecer fondos estructurales con el aporte de los países más desarrollados para apoyar a los países de menor desarrollo, buscando el balance regional y la cohesión social, resulta novedosa. En cambio, en los TLC firmados en América no se incorporan los temas migratorios, sociales, regionales ni educativos. Pero en lo político, los problemas europeos son de gran magnitud. Hay severas críticas al excesivo poder de la Comisión Europea, la cual pese a no ser de origen electivo detenta un gran poder decisorio en múltiples cuestiones económicas, sociales y políticas. Las autoridades locales, regionales y nacionales, de origen electivo, consideran que el diseño político propuesto transfiere demasiado poder a las autoridades comunitarias. Europa deberá controlar el dumping social que está ocurriendo con el traslado de las empresas desde los países más desarrollados hacia los países del este y del sur, sobre todo ex comunistas, en donde los costos laborales son menores, agravando el problema de desempleo en los países que ofrecen mayor protección social. En los próximos años Europa deberá tomar decisiones trascendentales en el plano energético, ambiental y fiscal. En temas tan sustanciales como la unión monetaria hay países como Inglaterra que no participan y mantienen en cambio su presencia en todos los demás procesos. Hacia el futuro es previsible que se convoque a repetir la consulta en los países en los que el resultado ha sido negativo, y si en la mayoría se impone el rechazo, el texto deberá ser revisado, Pero no cabe duda que existirá un ordenamiento político comunitario. Este no es el primero ni el más severo inconveniente que ha afrontado el proceso y los escépticos deben convencerse de que pese a los tropiezos, el proceso seguirá adelante. '' En los TLC de América, no se incorporan los temas migratorios, sociales, regionales ni educativos.WILABR

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