Por qué es irrealista pedirles a los bancos que presten más

Por qué es irrealista pedirles a los bancos que presten más

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noviembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-18

Las autoridades económicas de Estados Unidos están tratando de descubrir la fórmula más adecuada para que los bancos vuelvan a prestar.

Los legisladores han fustigado a las instituciones financieras por no usar la inyección de fondos federales para conceder crédito y han amenazado con imponer condiciones sobre el otorgamiento de fondos adicionales. La semana pasada, sin ir más lejos, los reguladores enviaron una directriz animando a los bancos a facilitar préstamos.

El problema, sin embargo, es que los bancos están prestando a niveles inusitados.

Los préstamos comerciales e industriales ascendieron a los US$1,6 billones (millón de millones) a principios de noviembre, un alza de 15% respecto al mismo período del año pasado, según datos semanales de la Reserva Federal. Los préstamos contra el valor de una propiedad llegaron a los US$578.000 millones, un aumento de 21% respecto al mismo lapso del año anterior.

Las cifras dejan de manifiesto uno de los principales retos de la crisis financiera: la contracción crediticia es real, pero es compleja y difícil de gestionar.

Los bancos están prestando, pero también están bajo presión ya que representan el muro de contención para otro problema: el colapso de los mercados de valores. El mayor impacto de la crisis de crédito no se está sintiendo en los bancos sino en los mercados.

Los préstamos de los bancos podrían quedarse en sus libros. En la última década, sin embargo, se popularizó la práctica de ensamblar estos préstamos en valores que luego fueron vendidos a inversionistas en todo el mundo, fondos de pensiones, fondos mutuos, fondos de cobertura, etc. Los inversionistas
engulleron este y otros tipos de crédito que no provenían de los bancos comerciales tradicionales, como bonos chatarra.

Para desbloquear el acceso al crédito, las autoridades tienen que reparar el sector financiero y las finanzas de los bancos. Pero la confianza de los inversionistas en los mercados de crédito ha quedado destrozada, en parte porque muchos valores de deuda se desempeñaron muy por debajo de lo que su calificación de crédito indicaba.

La emisión de valores respaldados por deuda ¿instrumentos usados para vender deuda de tarjetas de crédito y financiación de autos durante el auge económico¿ cayó 79% entre enero y octubre de 2008, a US$142.000 millones, según Dealogic.

En 2005 y 2006, los inversionistas compraron más de un billón de dólares (millones de millones) en estos instrumentos. La emisión de bonos chatarra bajó 66% en los primeros 10 meses del año respecto al mismo período de 2007.

Un nuevo estudio de los economistas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard David Scharfstein y Victoria Ivashina ilumina el rol jugado por el reciente aumento de los préstamos bancarios.

Los préstamos están aumentando, dicen los economistas, porque las empresas ¿desde la automotriz General Motors Corp. al grupo de medios de comunicación Tribune Co.¿ han acudido a los bancos para apuntalar su liquidez.

Ante el congelamiento de los mercados de capital, están echando mano de líneas de crédito existentes para suplir sus necesidades de financiación o sencillamente para tener dinero en reserva por si lo necesitan más adelante.

Muchas de estas firmas consiguieron las líneas de crédito durante la época del boom, cuando las condiciones de los préstamos eran generosas. Entre abril de 2006 y abril de 2008, por ejemplo, las líneas de créditos renovables aumentaron 36% a US$3,5 billones (millones de millones), muestran los mencionados economistas. Las personas podrían estar usando los préstamos contra el valor acumulado de sus casas del mismo modo.

Lo destacable es que los bancos se están viendo forzados a actuar como muro de contención contra las turbulencias del sistema financiero en el preciso momento en que están en una situación vulnerable. Pedir sencillamente que presten más no toma en cuenta su papel en la crisis.

"Proveen un cierto grado de protección a las firmas vulnerables, ayudándolas a prevenir las penurias económicas", argumentan los profesores de Harvard. Pero existe una contrapartida peligrosa.

Durante el auge, muchas de estas líneas de crédito se extendieron a firmas con perspectivas dudosas, como GM. Ahora, los bancos están obligados a prestar a dichas firmas, aunque no lo deseen.

Esto seguramente está limitando su capacidad para prestar a empresas más saludables, dicen los profesores.

Los mercados también presentan un problema.

Durante el boom, muchos préstamos bancarios fueron reconvertidos en valores. Ahora que los mercados para esos valores se han cerrado, los bancos han perdido esta importante válvula de escape para sus nuevos préstamos. Usando una base de datos llamada DealScan, Scharfstein e Ivashina estudiaron los nuevos préstamos bancarios a grandes empresas, los tipos de créditos que solían revenderse como valores. Aunque los préstamos en la cartera de los bancos están creciendo, esta clase de préstamos, que solía distribuirse entre otros bancos e inversionistas, disminuyó 46% entre agosto y octubre respecto al mismo lapso del año anterior.

Si añadimos el hecho de que muchos bancos tienen problemas de capital porque se han visto obligados a asumir rebajas contables ligadas a los préstamos impagos, dijo Scharfstein en una entrevista que "sería poco realista esperar que presten con mayor agresividad".

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