Jack y Suzy / Decidir para llevar la vida que se quiere

En estos tiempos intensos, el trabajo se mueve con la velocidad de un relámpago; sus demandas son cada día más complejas. Está en cambio constante y nunca está completo.

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julio 24 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-24

Una razón es la tecnología: para bien o para mal, los BlackBerrys, los celulares y las laptops hacen que uno sea ubicuamente disponible. Y en una economía global, los negocios nunca duermen. Ahora, más que nunca, necesitamos un proceso que guíe la toma de decisiones.

En mi experiencia 10-10-10 -el proceso de considerar sistemáticamente las consecuencias de una decisión a lo largo de los siguientes 10 minutos, 10 meses y 10 años- apunta directamente al núcleo del desafío fundamental del trabajo.

Independientemente de si es usted un emprendedor decidiendo dónde manufacturar un producto nuevo, un ingeniero seleccionando los miembros de un equipo para un proyecto especial, o un ejecutivo inaugurando una oficina nueva al otro lado del mundo, cada decisión que tome requerirá de concesiones y de una evaluación de las consecuencias potenciales a través de marcos diferentes de tiempo.

En momentos tan cruciales, 10-10-10 lo impulsará primero a identificar sus metas y valores más valiosos, después reunir datos, poner a prueba suposiciones, identificar opciones y explorar sus diversas consecuencias, dándole poder para crear una vida hecha por usted.

Analicemos una emprendedora a la que llamaré Joan para proteger su privacidad. Empezó su carrera como maestra, después obtuvo un título de trabajo social y empezó a venderse a sí misma como terapeuta familiar, obteniendo su primera clientela entre amistades y familias de sus antiguos estudiantes.

Sin embargo, no tardó en darse cuenta de que necesitaba un flujo más constante de ingreso si deseaba pagar su seguro de salud, hipoteca y otros gastos de su hogar. Pasó semanas tratando de concertar citas con médicos locales y aseguradores, tratando de que le enviaran pacientes. Algunos lo hicieron, pero no tantos como necesitaba.

En un momento de exasperación, Joan llamó a Mary Louise, directora de su vieja escuela y buena amiga suya. "Sabía que trabajar por mi cuenta no sería fácil, pero quizá no sobreviva a mi primer año", se lamentó.

"Vin empezó tres negocios antes de que uno pegara", replicó Mary Louise, hablando de su esposo, quien recientemente había logrado sus primeras utilidades mediante su nueva empresa en eBay. "Sólo tienes que seguir intentando cosas. Quiero decir, trata de todo, Joan. Trata algo con Internet. Ese es el futuro".

A Joan no le agradó la idea. De hecho, había estado considerando lanzar un pequeño sitio en la red para ella, pero su instinto la había hecho gastar sólo lo suficiente para enlistar su nombre y contactar información. "No tenía mucho dinero para gastar", me dijo Joan, "y me dije 'vamos, ¿quién busca un psicólogo en línea?'"

Pero el comentario de Mary Louise alentó a Joan a reexaminar sus suposiciones a través de 10-10-10, que ya usaba frecuentemente en su vida personal. Su pregunta, decidió, era financiera. "¿Cuánto dinero", se preguntó, "debería invertir en venderme en línea?".
Joan sabía que, para realizar una 10-10-10 completo, lo primero era obtener datos sólidos.

Eso no tomó mucho tiempo. Una breve búsqueda en línea reveló que terapeutas de todas las disciplinas se estaban promoviendo en la red, no sólo enlistando su preparación y enfoque, sino también incluyendo aportaciones tomadas de blogs de pacientes, videoclips, fotos y podcasts. Y cuando Joan vio tableros de mensajes y foros, se enteró de que clientes potenciales dependían de estos sitios en la red cuando buscaban un terapeuta.

"Soy muy aversa a los riegos", comentó Joan cuando hablamos hace poco. "Pero ahora que estoy sola debo acostumbrarme al riesgo. Tengo que encontrar formas de manejarlo. 10-10-10 me enseñó que era más arriesgado desde un punto de vista de negocios no gastar dinero". Finalmente, Joan gastó 5.000 dólares para diseñar su sitio en la red, e incluso tomó un curso para aprender a manejarlo ella misma. Sus nuevas tareas resultaron tas agradables -y tan fructíferas para su negocio- que ahora, dos años después, está pensando en aumentar su presencia digital mediante una carta de negocios por correo electrónico basada en suscripciones.

Esos clientes, incidentalmente, son suficientes para mantener a flote por ahora el negocio de Joan, pero no planea reducir su presencia en la red. Un empresario no puede bajar la guardia. Es necesario seguir presionando, utilizar todas las herramientas para mejorar el negocio, y no sólo hoy, sino por meses y años.

Buena parte del tiempo -de hecho, la mayor parte- las decisiones de trabajo pueden verse por separado, examinarse a través de un prisma de valores, necesidades y temores, analizarlos pieza por pieza y, pensándolo bien, resolverse. No son, en esa forma, diferentes de los problemas que enfrentamos en nuestras relaciones personales. Cada una de nuestras elecciones tiene consecuencias, ahora y en el futuro. Debemos enfrentar esas consecuencias con franqueza y valor, y sólo entonces decidir qué clase de vida deseamos vivir.

Jack y Suzy Welch son autores 'Winning: The Answers: Confronting 74 of the Toughest Questions in Business Today', su libro más reciente. Visite su nuevo sitio en la red en http://www.welchway.com y presente sus preguntas en la forma de en línea en http://welchway.com/Contact-Us.aspx.

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