Jamaica, tierra del ron y del reggae

Este paraíso del Caribe es un destino de gran riqueza histórica y cultural, un país donde el ron fluye como el agua en las cascadas y donde en cada esquina se escuchan la poesía y el ritmo de la música reggae. Su reputación de isla de la diversión y de fiesta es bien merecida, sin embargo, cuando se trata de elegir un escondite para enamorarse, las posibilidades del país son ilimitadas, gracias a esos lujosos albergues en Ocho Ríos Montego Bay y Negril.

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abril 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-26

La travesía que comienza en Montebago Bay, el centro de la actividad turística de la costa norte de Jamaica, obliga a hacer la primera escala en The Cage, una prisión edificada para marinos y esclavos prófugos; sigue la parroquia de St James donde están los costosos monumentos funerarios de los barones agrícolas de Jamaica y termina en alguna de sus famosas playas como la de Doctor’s Cave, la de Cornwall y la de Damali, que permite desplazarse por encima de bellísimos arrecifes de coral a bordo de un bote con fondo de cristal. Una travesía en carro de dos horas al este permite llegar a una de las poblaciones marinas más espectáculares de la isla: Ocho Ríos. Allí se encuentran las famosas cataratas del río Dunn’s, una caída de agua de 183 metros donde además de nadar en agua dulce es posible practicar la escalada en roca. Otros planes que no pueden faltar son la visita a las plantaciones de especies, todo un derroche de fantasía para el olfato y para el paladar. Con pimientos, curry y otros sabores se preparan los mejores platos típicos, como el peperpot, una sopa hecha a base de quimbobó, callaloo, una verdura parecida a la espinaca, y carne salada, y el sumario de pescado o de verduras, cocinado con leche de coco, escalonio y, por supuesto, pimiento. Si se trata de extasiar la mente, la recomendación es ir hasta Firefly para conocer la casa donde habitó el dramatrugo Noel Coward. Negril, la playa más famosa de Jamaica es el destino que sigue a continuación. Además de esa sugestiva franja de arena blanca de 10 kilómetros que invita a recorrerla con los pies descalzos o en lomo de un cabllo, sus aguas turquesa confabulan para realizar todo tipo de deportes náuticos, desde la simple natación hasta el buceo, pasando por vela y kite surfing. Sin importar lo que decida hacer al final de la tarde, el plan es ir al famoso Rick’s Café en Lighthouse Road. Tras el ocaso, la noche jamaiquina llega cargada de la cadencia de la guitarra y de los ritmos de los tambores. Es la música reggae, esa fabulosa tonada que junto al ron han hecho famosa a Jamaica.

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