Japón frente al Nafta

Japón frente al Nafta

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octubre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-29

Tras recuperarse aceleradamente de la devastación causada por su participación en la Segunda Guerra, sellada con las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en solo cuatro décadas Japón se convirtió en la segunda economía del mundo, acumuló un gran superávit y amenazaba el liderazgo automotriz estadounidense. La reacción de Estados Unidos fue obligar a Japón a adoptar restricciones ‘voluntarias’ a sus exportaciones. Al finalizar la guerra, Japón quedó en una posición subalterna: el general Mc Arthur le impuso una constitución redactada por los estadounidenses, tuvo que acoger sus bases militares, y tuvo que usar sus reservas para defender el dólar cuando Nixon declaró su no convertibilidad en 1971, y tras los ataques de Al Qaeda en el 2001. Esta dependencia geopolítica se hizo patente cuando en 1998 Corea del Norte lanzó un cohete hacia Japón y sus líderes acudieron a la embajada norteamericana a solicitar protección. Japón se desarrolló sin los TLC, adoptando un control riguroso de las importaciones, con una política exportadora agresiva: por ello fue siempre defensor del multilateralismo y su escepticismo por los acuerdos regionales se agravó tras el fracaso de los acuerdos en la Cuenca Pacífica (Apec), por su posición sobre el arroz (Japón mantiene un arancel de 850 por ciento). Su opción a favor del multilateralismo ha sido golpeada por el fracaso de las negociaciones de la OMC, en Seattle, Cancún, Postdam, y Ginebra. El Nafta entre Estados Unidos, Canadá y México incluía criterios muy estrictos en normas de origen, lo que podía afectar severamente a la industria automotriz japonesa, y de hecho, grandes volúmenes de autos japoneses ensamblados en Canadá fueron devueltos de Estados Unidos por incumplir dichas normas. Durante los primeros años de vigencia del Nafta, Japón perdió alrededor de 3.400 millones de dólares por año y 32.000 empleos anuales, a causa de la desviación del comercio. Esto hizo cambiar el escepticismo japonés frente a los TLC, y lo condujo a firmar un tratado de este tipo con México para establecer plantas allí, aumentando en 11 veces la inversión en ese país. La crisis de Tailandia y Malasia, causada por una inadecuada política cambiaria que combinaba paridades fijas frente al dólar, con tasas de interés mayores a las internacionales y apertura de la cuenta de capitales, resultó explosiva y condujo a estos países a la bancarrota. Las deudas externas de corto plazo condujeron a Indonesia y Corea a la crisis, en tanto que en Japón la burbuja especulativa en la finca raíz afectó la calidad de la cartera bancaria y el país terminó en una deflación por trampa de liquidez. Para enfrentar la crisis, Japón ofreció el capital inicial para crear un fondo monetario asiático, pero los Estados Unidos se opusieron, alegando que Japón en el pasado invadió a casi todos sus vecinos y que por tanto no sería bueno darle un protagonismo regional. En medio de estas circunstancias, Japón ha logrado mantener hasta ahora su posición de segunda economía del mundo, al mismo tiempo que sufre una severa subvaloración política, como factura remanente por la derrota en la guerra. Beethoven Herrera Valencia Profesor de las U. Nacional y Externado Japón ha logrado mantener hasta ahora su posición de segunda economía del mundo”.

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