En Japón, los jóvenes le hacen el quite a los ascensos laborales

En Japón, los jóvenes le hacen el quite a los ascensos laborales

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noviembre 07 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-07

Hidekazu Nishikido, quien trabaja en una agencia de empleos, fue ascendido hace poco a un cargo en el que tiene que ayudar a manejar un pequeño grupo de empleados. La nueva responsabilidad signifi ca un mejor salario y una mejor posición en la empresa.  Pero este joven de 24 años no está muy feliz.

Últimamente, trabaja con frecuencia hasta después de las 10 de la noche y tiene menos tiempo para su novia. Nishikido les dijo entonces a sus jefes en R-Live Inc. que no estaba interesado en más ascensos.

"Mi trabajo es importante, pero no es lo que me apasiona", dice Nishi kido.

En un país que alguna vez estuvo orgulloso del enfoque de sus trabajadores hacia el éxito y el ascenso en la escala laboral, los gerentes se están enfrentando a un nuevo fenómeno: muchos jóvenes están rechazando ascensos ¿y hasta aumentos de salario¿ en favor de trabajos con responsabilidades mínimas.

Incluso mientras Japón se enfrenta a una fuerte recesión, los
empleados en empresas privadas están dejando de tomar exámenes para avanzar en sus carreras y los trabajadores de tecnología de la información están acudiendo a fi rmas de cazatalentos para cambiarse a carreras menos exigentes. Un estudio de este año de la consultora Towers Perrin encontró que sólo el 3% de los empleados japoneses dijo estar aplicando todo su esfuerzo a su trabajo, el nivel más bajo de 18 países encuestados.

Esto está llevando a que las empresas diseñen estrategias para impulsar a los jóvenes trabajadores en la escala corporativa. "Les digo que informen sobre los ascensos de forma cuidadosa", dice Makoto Iwade, un abogado que asesora a empresas en relaciones laborales. "Deben analizar primero a los empleados para saber si están listos. No asustarlos".  Los expertos en empleo han empezado a llamar a estos trabajadores los hodo-hodo (mediocres).

Dicen que estos trabajadores, la mayoría entre los 20 y un poco más de 30 años de edad, están debilitando la competitividad internacional de Japón en un momento en que el país necesita aumentar su productividad para sostener su crecimiento.

"Van a arruinar a Japón con su ética de trabajo", dice el consultor laboral Yukiko Takita. "Se supone que deben ser líderes de la próxima generación".

La práctica japonesa del trabajo de por vida en el pasado creó trabajadores leales que no rechazaban ascensos. En los años 90, el país empezó a enfrentar el surgimiento de los freeters, trabajadores temporales jóvenes que pasaban de un trabajo al otro. Pero los trabajadores hodo-hodo son una preocupación mayor porque, como empleados de tiempo completo, están en el corazón de las corporaciones japonesas, dice Takita.

Las señales de los hodo-hodo están por todas partes. El gobierno metropolitano de Tokio, un destino para la élite de la ciudad, dice que sólo el 14% de los empleados que reúnen los requisitos presentaron exámenes para ser ascendidos en 2007, por debajo de un 40% hace tres décadas. El gigante de electrónicos Sanyo Electric Co. dice que cada vez tiene más difi cultades para llenar cargos gerenciales como supervisores y encargados de plantas en el exterior.

La firma de consultoría de empleo en tecnología de la información Intelligence Ltd., una de las principales agencias de reclutamiento de Japón, reportó recientemente un aumento de los empleados que buscan cambiar de trabajo, no para avanzar en sus carreras, sino para salirse de trabajos que, según ellos, son demasiado exigentes.  "Para ellos, las responsabilidades son una carga", dice el consultor Yoshi hiko Fujita.

Una de las señales de la tendencia se nota en Otaryman, una historieta que narra la historia de un trabajador asalariado poco ambicioso. En el cómic, que se ha convertido en un éxito inesperado, el protagonista pasa sus días más preocupado por que los archivos de sus colegas no caigan sobre su escritorio que en impresionar a sus jefes. "Avanza lentamente a largo de su vida y con muy pocas ambiciones", dice Makoto Yoshitani, de 28 años y autor de la serie. "Creo que la gente de mi edad ve eso como algo reconfortante".

Algunos autores han empezado a aprobar esta actitud relajada.
"Carrera lenta: supervivencia laboral para gente sin afán de
avances profesionales" es un tomo popular con capítulos como "Olvide las metas, sólo sea honesto consigo mismo" y "No todo el mundo necesita convertirse en líder".  Chiaki Arai, quien ha escrito sobre el fenómeno hodo-hodo en la prensa local, responsabiliza a la crisis económica de Japón en los años 90 y principios de esta década.  Arai dice que los trabajadores jóvenes vieron a las generaciones más viejas lanzarse de lleno a sus trabajos sólo para enfrentar recortes de salario y despidos cuando las empresas se reestructuraron. Ahora, los empleados son más cautelosos a la hora de dar mucho de sí mismos, incluso si eso representa menos dinero y prestigio, dice Arai.

Además, un ascenso ya no representa un gran aumento de salario.

La diferencia de compensación entre los gerentes y las posiciones subalternas se ha reducido en la última década. En 2005, los gerentes de división tenían un salario 2,2 veces más alto que el de trabajadores de menor rango, frente a un salario 2,7 veces más alto en 1985.

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