Japón lucha por domar su deuda y no convertirse en la próxima Grecia

Japón lucha por domar su deuda y no convertirse en la próxima Grecia

Finanzas
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marzo 02 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-02

¿Comenzarán los mercados globales a tratar a Japón como la próxima Grecia?

Hasta ahora, los operadores de bonos se han mostrado relativamente optimistas respecto a la masiva deuda soberana de Tokio. Pero esta actitud se podría poner a prueba en los próximos tres meses, a medida que el nuevo gobierno de centro-izquierda se acerca a la fecha límite autoimpuesta de junio para elaborar un plan que ponga la casa fiscal en orden. La deuda soberana sin control fue lo que arrastró a Grecia a la crisis.

La principal herramienta que se estudia para afrontar el problema de la deuda de Japón es un incremento del impuesto sobre las ventas, que actualmente es de 5%, uno de los más bajos entre los países industrializados. En Europa, este impuesto se acerca más al 20%. Pero miembros del gabinete del primer ministro Yukio Hatoyama también temen que un aumento fiscal mine el consumo y empuje al país de nuevo a una recesión.

Japón tiene que hacer algo. La deuda gubernamental en la segunda economía mundial ha subido a más del doble de su Producto Interno Bruto, y algunos analistas se preguntan cuánto tiempo puede seguir endeudándose Japón sin causar un repunte de los costos de financiamiento o, en el peor de los casos, una cesación de pagos.

Los expertos que predicen una inminente crisis de deuda en Japón ya han provocado breves rachas de ventas de bonos soberanos.

Standard & Poor's advirtió en enero que podría rebajar la calificación de la deuda soberana de Japón a niveles por debajo de los de Chile. Y la semana pasada, Moody's amenazó con rebajar su perspectiva sobre Japón si el país no logra poner en marcha un convincente plan de reducción de deuda. "Seguiremos de cerca si se identifican claramente los objetivos", dijo Thomas Byrne, analista de Moody's experto en deuda soberana asiática.

El prometido "marco fiscal a mediano plazo" de Tokio, con fecha para junio, debería reflejar su posición sobre el gasto y los ingresos para los próximos años.

Desde finales de enero, una comisión de una decena de legisladores y economistas del sector privado han estado reuniéndose cada dos semanas para preparar el informe.

Consciente de que hay muchos ojos puestos en cómo va a afrontar el gobierno su deuda, Hatoyama se ha alejado de las costosas promesas que hizo durante su campaña electoral, tales como la eliminación de los peajes en autopistas y de los costos de la educación secundaria. Los ayudantes del primer ministro también están ejerciendo más presión sobre el Banco de Japón para que sea más agresivo en su combate contra la deflación, el problema visto como la raíz de las dos décadas de desaceleración económica.

Frente a este panorama, el ministro de Finanzas Naoto Kan comenzó a mencionar el posible incremento del impuesto sobre las ventas en el país. Pero esta promesa viene acompañada de un problema: el gobierno ha insistido en su promesa electoral de no implementar un aumento de este tipo hasta 2013. Una subida de este impuesto podría perjudicar al partido de Hatoyama en futuras elecciones

No es la primera vez que Japón va por este camino. En 1997, un aumento del impuesto sobre las ventas provocó una drástica reducción del consumo y fue considerado como una medida que provocó una recaída de la economía.

Además, esta posibilidad también enfrenta detractores dentro del propio gobierno. El ministro de Relaciones Exteriores Kazuhiro Haraguchi dijo: "Me gustaría resaltar que aumentar las cargas impositivas cuando las regiones y economía [de Japón] están fatigadas sólo resultaría en menores ingresos fiscales".