Japón quiere extender su campaña

El gobierno japonés ha vuelto a declarar la guerra alas chaquetas y corbatas, y no sólo a las de Japón, sino a lasde toda Asia, donde pretende implantar su curiosa iniciativamedioambiental.

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mayo 19 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-19

La ministra de Medio Ambiente, Yuriko Koike, presentóuna campaña para que los ejecutivos se vistan durante el veranode modo más informal y ligero, con el fin de reducir el aireacondicionado y la emisión de gases contaminantes.En el 2005, las imágenes del primer ministro nipón, JunichiroKoizumi, llegando a su oficina sin chaqueta, ni corbatay con una holgada camisa de algodón azul con los faldonespor fuera, dieron la vuelta al mundo.En esta ocasión, Koike ha anunciado otro golpe de efecto.Varios ministros desfilarán con atuendos más informalesen una pasarela en Omotesando Hills, el nuevo centro neurálgicode la moda de Tokio. “Lo que propongo no es moda, sino acción para combatirel recalentamiento del planeta”, afirmó la ministra.Según cifras ofrecidas por el Ministerio, el verano pasadoJapón emitió 460.000 toneladas menos de gases contaminantes,el equivalente a las emisiones de un millón de hogares almes.Al mismo tiempo, las compras de ropa se reactivaron, sobretodo entre los hombres de los grandes almacenes, que vieronen el 2005 sus ventas subir por primera vez en nueve años.“Al inicio de la campaña prometí que refrescaría el planetay la imagen de los hombres japoneses y al mismo tiempo calentaríala economía japonesa, y creo que he cumplido con mipromesa”, señaló Koike.La primera campaña se denominó ‘Kuuru-bizu’, expresiónadaptada al japonés a partir de la contracción de las palabrasinglesas ‘Cool’ (desenfadado, a la moda) y ‘Business man’(hombre de negocios). El nombre de la iniciativa medioambientalde este verano va aún más lejos: ‘Cool Asia 2006’.Koike quiere que el resto de los países del continente, la mayoríacon un clima también muy caluroso, presten atencióna Japón y se deshagan de las corbatas y las chaquetas ala hora de hacer negocios.No obstante, reconoce lo complicado de su misión, puestoque en Asia, el único país que tiene la obligación de reducirsus gases contaminantes es el suyo, ya que el resto son consideradasnaciones en desarrollo.Cuando Tokio ratificó el Protocolo de Kioto, firmado en1997, se comprometió a reducir sus emisiones en un 6 por cientoentre los años 2008 y 2012.Sin embargo, en los últimos años su industria no ha dejadode crecer y con ella la polución, por lo que, para cumplir con elProtocolo, el país se ve ahora obligado a recortar en un 13por ciento sus emisiones contaminantes.Efe

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