Jean Francois Revel, campeón de la libertad

Hace unos días falleció uno de los pensadores más distinguidos de Francia, el filósofo y ensayista Jean Francois Revel. Nació en Marsella, Francia el 19 de enero de 1924 y su apellido original era Ricard. No obstante, en sus épocas de estudiante asistía regularmente a una tertulia en el restaurante Revel de París y desde esa época resolvió utilizar el nombre de ese centro gastronómico como su apellido. Después de estudiar en colegios de Marsella y Lyon se matriculó en París en la exigente Escuela Normal Superior en donde estudió filosofía. Durante la segunda guerra mundial formó parte de los movimientos de resistencia. Después de la guerra se desempeñó como profesor en Algeria (1947-48), en México (1950-52) y en Florencia (1952-56).

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mayo 30 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-30

Entre 1957 y 1960, se dedicó a la docencia en distintos centros de enseñanaza de Lille y París y luego decide retirarse de esta actividad para dedicarse de tiempo completo a su carrera de periodista y de escritor. En 1957, publicó su primera novela (Historia de Flore) como no lo recuerda Mario Vargas Llosa, en un excelente artículo sobre Revel que publicó en El País de Madrid el 10 de mayo de 2006. A partir de ese momento (1957) y hasta su muerte preparó más de 30 libros sobre una gran diversidad de temas entre ellos la historia de la filosofía occidental, la evolución de la poesía francesa, el pensamiento de Proust, los sistemas totalitarios, la vulnerabilidad de las democracias, la historia de la gastronomía, el pensamiento budista y el antiamericanismo de los europeos. Sus libros más conocidos son El porqué de los filósofos (1957), Sobre Proust (1960), Ni Marx ni Jesús (1970), La Tentación Totalitaria (1976), Antología de la Poesía Francesa (1984), Como terminan las democracias (1985), El Conocimiento Inútil (1993), Historia de la Filosofía Occidental (1994), El Monje y el Filosófo (1998), La Gran Mascarada (2000), Diario de Fin de Siglo (2002) y La Obsesión Antiamericana (2003). Revel fue un severo crítico de los sistemas totalitarios y de las sociedades cerradas. Durante la guerra se opuso al nazismo y más tarde se enfrentó a los intelectuales de Francia y de Europa que consideraban que el futuro de la humanidad estaba en aquellas sociedades que estaban aplicando los principios de Marx y Mao. Durante un corto período escribió discursos para Francois Mitterrand pero luego tomo distancias de sus tesis socialistas y se convirtió en el sucesor de Alexis de Tocqueville y Raymond Aron, liberales clásicos que argumentaron con gran fuerza que las sociedades abiertas y la economía de mercado, unidas al imperio de la ley, permitían el desarrollo de los países en un contexto de crecimiento económico y de respeto a las libertades individuales. Consideraba el periodismo como una oportunidad para difundir sus tesis ante el gran público y por eso aceptó trabajar para medios como el France Observateur, L'Express y Le Point. También colaboró con varias casas editoriales importantes entre ellas Julliard y Laffont. En 1985, Revel visitó a Colombia. Lo invitó Germán Arciniegas a dictar una conferencia en el contexto de la Cátedra de América, que operaba en la Universidad de Los Andes. En esos días el presidente Belisario Betancur tenía programado un viaje a la Guajira, con motivo de la inauguración de la mina de carbón de El Cerrejón y al saber que Revel venía al país, le extendió una invitación a este acto. Estaba en el país en ese momento Mario Vargas Llosa, que también fue invitado. Tuve el privilegio de viajar con estas distinguidas personalidades y luego de la visita a la Guajira llevamos a Revel a Cartagena. El doctor Mauricio Obregón y el suscrito quedamos encargados de acompañar a Revel y esta circunstancia nos dio la oportunidad de conversar con él por varias horas. Su erudición era notable y se expresaba con humor y con precisión. Su español era bastante fluido, aún cuando en ocasiones usaba expresiones italianas o portuguesas. Le interesaba mucho la historia y la literatura de América Latina. Escuchó con gran atención las explicaciones del doctor Obregón sobre la historia de Cartagena, sobre los viajes de Colón y sobre las causas y las consecuencias del descubrimiento de América. Hablamos de filosofía, economía, gastronomía, política, relaciones internacionales, poesía y historia en un ambiente agradable y relajado. Fue sin duda un encuentro inolvidable. Revel no creía en la reencarnación ni en la vida eterna y desde 1970 se declaró como ateo. No obstante, respetaba profundamente la vida espiritual y estaba consciente de la gran importancia que han tenido las religiones en la dinámica de la historia humana. Es interesante anotar que su hijo Matthieu obtuvo un doctorado en biología molecular en Francia y luego decidió viajar a la India donde después de largos años de estudio fue consagrado como monje budista. Ha trabajado largos años con el Dalai Lama. Revel se interesó de manera especial por entender el budismo y publicó en 1997 un importante libro El Monje y el Filosófo en el cual examina la relevancia del budismo en el mundo contemporáneo. Este texto es el resultado de numerosas conversaciones sostenidas con su hijo y se desarrolla a través de un diálogo muy respetuoso y muy erudito. El 19 de junio de 1997, fue elegido miembro de la Academia Francesa, uno de los más altos honores que puede recibir un cuidadano en ese país. Esta academia fue creada en 1635, en el reinado de Luis XIII, por el cardenal Richelieu. Está compuesta por 40 eminentes personas que se han destacado en diversos ámbitos y que son conocidos como los inmortales. Su función es la de servir de guardianes de la lengua dentro de un contexto evolutivo. Entre sus miembros hay personas de diversas disciplinas entre ellos Francois Jacob (Premio Nobel de Medicina) Claude Levi-Strauss (antropólogo) y Valery Giscard d'Estang (antiguo Primer Ministro). Ellos tienen que ir adaptanto la lengua a las necesidades del mundo contemporáneo y por eso tiene mucho sentido contar con expertos de diversas áreas. En su discurso de posesión ante la Academia Revel señaló: “Nosotros, los pobres hombres del siglo XX hemos tenido que sufrir la edad de hierro de las ideologías. ¿Qué es una ideología? Es una construcción a priori, elaborada sin tener en cuenta los hechos y los derechos y es lo contrario a la ciencia, a la filosofía, a la religión y a la moral”. El dedicó su vida a combatir las ideologías totalitarias y por eso merece el título de campeón de la libertad. Sus ideas seguirán teniendo influencia durante un largo período.Ex consejero económico, Presidencia de la República "Consideraba el periodismo como una oportunidad para difundir sus tesis ante el gran público”.

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