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¿Dónde están los jefes de las compañías rescatadas?

Algunos de los máximos ejecutivos de empresas que recibieron fondos del gobierno de EE.UU. residen lejos de sus sedes

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marzo 30 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-30

Los presidentes ejecutivos de algunas de las empresas más atribuladas de Estados Unidos ¿aquellas rescatadas recientemente por el gobierno¿ no se presentan a trabajar muchos días en las sedes centrales de sus compañías. Viven demasiado lejos.

Robert Benmosche, presidente ejecutivo de American International Group (AIG), con sede en Nueva York, reside en el estado de Florida. Michael Carpenter, jefe de GMAC Financial Services, empresa radicada en Detroit, vive buena parte del año en Greenwich, Connecticut, y prefiere trabajar en Nueva York. Y Sergio Marchionne, el presidente ejecutivo de Fiat SpA que el año pasado también asumió la dirección de Chrysler Group LLC, reparte su tiempo entre Italia y Detroit.

La posibilidad de vivir a cientos de kilómetros de la oficina ha surgido como un beneficio fundamental en la era de los rescates gubernamentales. Debido en parte al escrutinio público, compañías que han recibido fondos públicos han reducido los paquetes de remuneración de sus ejecutivos y recortado otros beneficios tradicionales, como membresías a clubes de campo, seguridad privada y el uso personal de aviones corporativos. El domicilio "remoto" y otros arreglos laborales son algunas de las mejores ventajas que estas compañías pueden ofrecer para cargos plagados de riesgos políticos.

Tras convertirse en presidente ejecutivo de AIG, en agosto del año pasado, Benmosche ha llevado un itinerario de viajes enloquecedor, que lo ha mantenido alejado de los cuarteles generales de AIG, en manos del gobierno de EE.UU., durante al menos la mitad de sus horas de trabajo. El ejecutivo, de 65 años, todavía es residente de Florida, un estado que no cobra impuestos sobre las ganancias personales, y no tiene intenciones de cambiar su residencia, según una fuente cercana.

Edward Whitacre, presidente ejecutivo de General Motors, reside en San Antonio, Texas, pero tiene un apartamento cerca de la sede de GM en Detroit, donde trabaja la mayor parte del tiempo.

Marchionne pasa alrededor de dos semanas por mes en la sede central de Chrysler.

Estas compañías rescatadas no son las primeras ni las únicas en ser manejadas por presidentes ejecutivos ausentes. Cuando Starwood Hotels & Resorts Worldwide Inc. estuvo bajo la batuta de Steven Heyer, entre 2004 y 2007, la compañía tuvo que armar una oficina en Atlanta, porque su nuevo jefe no quiso mudarse a la sede central en White Plains, en el estado de Nueva York.

Los desafíos gerenciales necesarios para sanear estas empresas son especialmente desalentadores. Los expertos en gestión no se ponen de acuerdo sobre si el hecho de que el máximo ejecutivo viva lejos de la oficina es algo dañino para la empresa. Algunos dicen que, para manejar una operación importante, un presidente ejecutivo necesita viajar constantemente y que la tecnología le permite conectarse con su oficina en cualquier momento. "Dónde esté el domicilio no tiene mucha importancia", opina Roger Brunswick, socio gerente de la consultora Hayes Brunswick & Partners.

Moral en riesgo

Aun así, es cierto que los ejecutivos que viajan mucho podrían tener menos tiempo para relacionarse con otros altos ejecutivos y empleados. Existe, además, el riesgo adicional de dañar la moral de los trabajadores, apunta el psicólogo Ben Dattner, fundador y socio de Dattner Consulting LLC. "Es un poco como si el general del ejército estuviera en una ubicación confortable mientras las tropas pelean en el frente", dice Dattner.

En Bank of America Corp., que acaba de salir del programa de rescate financiero del gobierno, el nuevo presidente ejecutivo, Brian Moynihan, tiene tres oficinas. Colocó las fotos de su familia en la sede central de Charlotte, en Carolina del Norte, y tiene un espacio reservado para él en Boston, cerca de su casa en Wellesley, Massachusetts. Moynihan también espera pasar parte de su tiempo trabajando en Nueva York, donde la compañía está construyendo un nuevo edificio y una planta ejecutiva para acomodar al nuevo presidente ejecutivo cuando esté en la ciudad.

El plano del piso 50 muestra una oficina a nombre de "Brian Moynihan/visitante".

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