José Prudencio de nuevo fusilado

Ha caído la primera de las siete ‘empresas sociales del Estado’ creadas hace apenas tres años tras la escisión del Seguro Social. No se trata, claro, de un suceso inesperado. Aunque el ministro Palacio, o el ex director del Seguro Jaime Arias, afirmen enfáticos que el Instituto no ha logrado sobrevivir a pesar de tantas medidas ‘salvadoras’, es bien evidente que la aniquilación de toda esta empresa estatal está planeada hace rato.

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agosto 17 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-17

La simple división de aquella entidad gigantesca, que alguna vez compitió en tamaño con Ecopetrol, en múltiples empresas medianas, separando el aseguramiento de la prestación de servicios, y éstos, a su vez, de las pensiones, fue la jugada maestra. Ya se ha dicho que el pueblo colombiano, y sobre todo los sindicatos fraccionados y debilitados, tolerarán más fácilmente una docena de entierros de segunda que un solo gran funeral de primera. Ya en Barranquilla asistimos al primero. Otras medidas para acelerar la agonía prolongada del Seguro han sido quitarle el permiso para vincular nuevos afiliados, tratar mal a los que quedan para incentivar su traslado a EPS privadas, y favorecer las reestructuraciones de la red asistencial con el cierre progresivo de puntos de atención. Todas han tenido éxito. Entre los observadores del sistema de salud se hacen cábalas sobre el orden que seguirán las seis empresas prestadoras restantes. Las apuestas se están inclinando por la de la zona cafetera. De poco le habría servido llevar el nombre de una longeva aunque desconocida matrona paisa: doña Rita Arango Álvarez del Pino. El primero en la lista de estas muertes en serie era más obvio. Ya era un mal presagio que las clínicas de la Costa hubieran quedado amparadas bajo el nombre de un personaje tan de malas en la vida. Al almirante Padilla, vale recordarlo, lo fusilaron injustamente por ser alzado, por ser negro, por ser mujeriego (le había sonsacado la amante a un superior) y por estar en el lugar errado, no necesariamente en ese mismo orden. Y para más paralelos históricos, al pobre José Prudencio lo fusilaron también ante la mirada indiferente de un presidente recién reelegido. Médico neurológo "Entre los observadores del sistema de salud se hacen cábalas sobre el orden que seguirán las seis empresas prestadoras restantes”.

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