JP Morgan explica por qué Colombia es una economía frágil

La caída en la cotización del crudo impactó a una cadena de indicadores de la economía colombiana. Esto la puso en una posición más vulnerable que a otros emergentes.

Siete por ciento fue el déficit de la cuenta corriente del país en el primer trimestre de este año. El mayor impacto provino de

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Siete por ciento fue el déficit de la cuenta corriente del país en el primer trimestre de este año. El mayor impacto provino de

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agosto 19 de 2015 - 11:19 a.m.
2015-08-19

Así como el precio del petróleo fue por algunos años uno de los grandes dinamizadores de la economía colombiana, la destorcida de los últimos meses ha tenido un ‘efecto dominó’ que está dejando al país en una posición vulnerable.

Y si se compara con la situación de otros países emergentes que tampoco la están pasando bien, el resultado es que Colombia entró a la lista de los más frágiles.

Así se desprende de un análisis cuantitativo realizado por JP Morgan Asset Management, con el cual cada trimestre revisa el perfil de riesgo de 20 economías emergentes y las clasifican en cinco grupos.

Mientras que a comienzos del 2013 Colombia estaba entre los segundos de menor vulnerabilidad, ahora está en el combo de los más riesgosos, junto a México, Brasil y Rusia.

La explicación a este salto no es otra que el golpe que ha tenido la caída en los precios del crudo en los indicadores económicos claves que son analizados.

“El hecho de que el petróleo bajara de más de 100 a 40 dólares el barril le cambió totalmente el panorama a Colombia, pues los ingresos fiscales se ven afectados y de ahí se desprenden otras cosas” explica Andrés García-Amaya, analista macro de la firma.

Añade que esta situación ha repercutido en 3 de las 5 categorías que se revisan en el estudio. La primera corresponde a los desbalances externos, es decir, al déficit en cuenta corriente (que pasó de 3,2 % en 2013 a 7 % en el primer trimestre de este año), así como las reservas internacionales y la inversión extranjera comparadas con ese desbalance y la deuda externa de corto plazo.

Mientras que en países como Chile o Rusia esa cobertura es de 7 veces y en Brasil es de 5, en Colombia es de apenas 1,8 veces.

El segundo indicador es el riesgo soberano, en donde se analiza el déficit fiscal y de la deuda frente al PIB.

Aquí también se observa un deterioro, pues el descuadre pasó de 2,4 por ciento del PIB en el 2013 a un estimado de 3 por ciento para este año.

El tercero tiene que ver con la estabilidad económica, que incluye la concentración de las exportaciones (en Colombia el 65 % de las ventas del 2014 correspondió al sector minero-energético) y la desaceleración de la economía. En este frente, el grueso de las expectativas está alrededor del 2,8 y el 3,1 por ciento, luego de haber crecido 4,6 en el 2014 y 4,7 en el 2013.

De hecho, la razón por la cual países como Chile o Perú están mejor clasificados que Colombia es que cuando les llegó el golpe, tenían indicadores más saludables de deuda y déficit, entre otros.

El cuarto indicador, que nada tiene que ver con el petróleo pero en donde tampoco se ha visto grandes avances, es el de índices y percepciones de corrupción, tomando como referente los análisis de Transparencia Internacional.

El quinto indicador, que según el analista es mucho más local y que no ha sentido una desmejora, es la situación del crédito, pues el crecimiento de la cartera no fue excesivo y además el saldo como proporción del PIB es relativamente bajo.

Aunque todo esto sugeriría que la única forma de que Colombia mejore su perfil es que aumenten los precios del crudo, y se hagan grandes ajustes estructurales para bajar la fragilidad, a juicio de García-Amaya “no se necesitan demasiados cambios, sino hacer uno o dos muy bien hechos”.

En ese sentido, señala que “uno de los temas más importantes en los que se está trabajando es que el Gobierno diversifique más sus fuentes de ingreso. El petróleo es cíclico y las finanzas no deben depender mucho de un solo producto”, dice.

luicon@eltiempo.com