Juzgar a nuestros jueces

Curioso tratamiento el de algunos medios de comunicación cuando se refieren a los escándalos que rodean a la Corte Suprema de Justicia. Nuestros jueces aparecen como mártires cada vez que un Fernando Londoño o una Salud Hernández-Mora salen a cuestionar sus nexos con miembros de la mafia calabresa, o personajes oscuros que patrocinan viajes y ofrecen homenajes. Dicen entonces los medios, que todo hace parte de una campaña de desprestigio contra los juzgadores del momento.

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julio 08 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-08

Y es que a los jueces no se les acusa de cometer delitos, sino que se les desacredita. A los magistrados no se les exige explicaciones, sino que se obstruye la acción de la justicia. A los más altos funcionarios judiciales no se les critica, sino que se hace parte de un complot en su contra. Flaco favor le hacen a la justicia, los medios y algunos sectores de oposición, cuando en una extraña solidaridad de cuerpo les cubren sus pilatunas a los funcionarios judiciales y evitan cuestionarlos para no parecer amigos de los ‘para-políticos’. Dice el Talud de los judíos, que desgraciada será la generación cuyos jueces merecen ser juzgados. A los nuestros, por lo pronto, les viene bien escuchar voces de personas que todavía esperamos los grandes debates jurídicos, los argumentos sólidos construidos a partir de la seriedad de las pruebas y las decisiones tomadas en derecho, y no en política, como viene sucediendo. Juzguemos a nuestros jueces para que no solamente salgan a decir que fueron ‘engañados’, sino que se sometan a una investigación que determine si sus cercanías con Giorgio Sale -es decir con ‘Salvatore Mancuso’- y las deferencias del tal ‘Asencio Reyes’, fueron pura ‘queridura’ o por el contrario, el anticipo de una Corte y una Fiscalía gravemente infiltradas por los mafiosos. Hay que juzgar a nuestros jueces para que de una vez por todas, desechen a los testigos mentirosos que como quedó comprobado con ‘Tasmania’, se venden al mejor postor o tal vez a quien les ofrezca más rebaja de penas. ¡Qué nos expliquen cómo fue la retractación y cómo la visita y grabación del magistrado Velásquez, directo interesado y parte en un proceso en el que dejó de ser juez para sentarse en el ‘butaco’ de los acusados! A los jueces cabe juzgarlos por olvidarse de los principios de la sana crítica y por sentar una rara costumbre jurídica, que predica que un testimonio es una prueba en sí misma y no el objeto de prueba, refutable y falseable, que nos enseñaron a muchos en las escuelas de derecho. Finalmente, tenemos que juzgar a nuestros jueces por la forma en que están redactando sus providencias. ¿Alguien ha leído una sentencia de la Sala Penal de la Corte, sin sentirse por lo menos mareado con un maltrato al castellano tan evidente? '' A los jueces no se les acusa de cometer delitos, sino que se les desacredita.WILABR

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