‘Kundun’

Kundun, la ‘Presencia’, es así como los tibetanos llaman a Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang Yeshe Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalai Lama, un niño nacido en una aldea quien a los dos años fue identificado como la reencarnación de Thubeten Gyatso, el decimotercer Dalai Lama. No es su aspecto físico, pues nada, excepto su túnica anaranjada, llama la atención, no es por lo que dice, sus palabras son siempre claras y concisas, es precisamente por su ‘presencia’.

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mayo 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-15

Cuando se le ve y se le escucha se comprende que todo lo que dice es lógico e intuitivo. Juega, al igual que los niños, sin reglas. Frente a él no hay necesidad de preguntas ni de respuestas. No hay nada por decir, sólo estar allí. Ríe como un niño, ríe en voz alta, se ríe de todo. No se toma en serio a sí mismo. No se pone de pie durante las ceremonias, no le gusta que lo presenten usando su posición, sólo acepta la comunicación que proviene del corazón. Sus respuestas son tan simples y sencillas que parecen improvisadas, pero no lo son. Luego de ser elegido por los Lamas asumió el nombre a Jetsun Jamphel Ngawang Lobsang Yeshe Tenzin Gyatso, que quiere decir “Señor Sagrado, Gloria Serena, Compasivo, Defensor de la Fe, Océano de Sabiduría”, y eso resume en gran parte sus responsabilidades. El pequeño Llamo es el líder espiritual y político de los tibetanos y mantiene su fe y sus costumbres en el exilio. Gobernó el Tibet por muy corto tiempo. Su cultura colisionó con el estado comunista y ateo de China que invadió el Tibet en 1950. A pesar de que en 1954 intentó solucionar el problema con las autoridades chinas, en 1959 fue obligado a exilarse en India, en Dharamsala. Sin embargo, cuando se le pregunta cuál líder mundial le ha impresionado más, responde sin dudarlo: Mao. Hoy el Dalai Lama continúa siendo el líder espiritual y político de los tibetanos y su palabra es obedecida sin contemplaciones. Su poder es aún mayor a pesar de que no tiene a su alcance herramientas para obligar a sus súbditos, y eso se debe quizás a su actitud hacia el cargo que desempeña. Cuando se le pregunta si la institución del Dalai Lama podría ser eliminada, no titubea antes de responder afirmativamente, diciendo que la institución durará sólo hasta que los tibetanos lo quieran. No efectúa predicciones, no evangeliza ni espera convencer a nadie de nada, sólo quiere compartir. Hace énfasis en que cada persona debe seguir su propia fe y camino. Todo aquel que abraza la compasión llega al mismo destino. Si se le enfrenta a la decisión de escoger entre la inteligencia o la compasión, escogería la segunda, que se apoya en la meditación: el dolor físico se puede calmar mediante el poder de la mente, pero los problemas mentales no se pueden calmar mediante la fuerza física. Es irónico que el compasivo Dalai Lama sea acusado de luchar por la independencia de su país en contra de la poderosa China. El es un libertador como Bolívar, Washington o Hidalgo, a lo mejor se parece más a Gandhi, y sus únicas armas son la diplomacia, su mensaje y su sonrisa. Qué tan efectivas son esas armas, la historia nos lo dirá. ¿Qué significado tendría si se logra la independencia antes de su muerte? A la fecha el costo de la lucha por la independencia se refleja así: años de lucha: 54, monto de la inversión en millones de dólares: 0, vidas humanas sacrificadas: 1. Una lección muy reveladora para los guerrilleros de hoy. Diretor de PODER " El dolor físico se puede calmar mediante el poder de la mente, pero los problemas mentales no se pueden calmar mediante la fuerza física”.

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