Kurdistán, un nuevo oasis para las petroleras

El crudo en la región norte de Irak es abundante y fácil de explorar, pero Bagdad y Turquía difi cultan la exportación

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julio 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-10

Los canadienses están exprimiendo petróleo de la arena. Los brasileños lo quieren extraer atravesando kilómetros de aguas de mar, piedras areniscas y sal. Pero aquí, en el norte de Irak, el crudo literalmente brota a la superfi cie.

Los ejecutivos petroleros lamentan que la era del "petróleo fácil" se ha acabado. Ese no es el caso en este lugar. Para las compañías que se han topado con esta parte de Irak conocida como Kurdistán, la era recién empieza.

"Mire", dijo Magne Normann, director en Medio Oriente para la empresa noruega DNO International ASA, parado al lado de un charco de petróleo en una ladera.

Como diversión, aventó una piedra.

"Qué vista", expresó, viendo cómo el líquido salpicaba un metro hacia arriba. "Puro petróleo".

Irak es considerado uno de los últimos grandes depósitos de crudo del planeta, con reservas de más de 115.000 millones de barriles, según la mayoría de los cálculos. Lo sorprendente es ver cuánto ¿y que tan accesible¿ parece ser el petróleo en región kurda de Irak, un área montañosa que ha atravesado siglos de confl ictos pero prácticamente nada de exploración petrolera, hasta ahora.

Uno de los yacimientos de petróleo más prolífi cos del mundo, el de Kirkuk, se extiende por más de 110 kilómetros al sudoeste de la frontera de la región kurda. Después de 74 años de producción, todavía genera más de 400.000 barriles por día. Docenas de estructuras geológicas similares se extienden al extremo norte de Kurdistán, sin ser perforadas y apenas examinadas.

"No estoy esperando encontrar otro Kirkuk", señala Ashti Hawrami, ministro de Recursos Naturales de Kurdistán. "Pero pienso que hallaremos muchos yacimientos que, en conjunto, equivaldrán a Kirkuk".

Si tiene razón, las tres provincias de Kurdistán podrían contener más de 25.000 millones de barriles de crudo. Eso sería aproximadamente 5.000 millones de barriles más que las reservas comprobadas restantes de Estados Unidos.

Con el precio del petróleo al doble del año pasado, los gobiernos y las compañías energéticas están peinando el planeta en busca de nuevas reservas.

Kurdistán está entre los últimos lugares del planeta con potencial para los exploradores petroleros de la vieja guardia, los cuales asumen altos riesgos. Más de 20 compañías de todo el mundo se encuentran aquí, haciendo de esta una de las zonas de exploración más activas en Medio Oriente.

El frenesí representa un gran contraste respecto al resto de Irak, donde no se ha perforado un pozo petrolero en 15 años, una consecuencia del abandono de la industria durante la guerra entre Irán e Irak, el período de sanciones internacionales y luego la invasión estadounidense que empezó en 2003. Las grandes petroleras han iniciado negociaciones con Bagdad sobre maneras para impulsar la producción en los vastos campos en el sur de Irak. Pero el gobierno iraquí continúa reacio a entregar los derechos de exploración de nuevos campos o compartir las ganancias con empresas extranjeras.

La región de Kurdistán ha disfrutado de una independencia casi total dentro de Irak desde principios de los 90 y actualmente tiene su propio gobierno regional, Parlamento y primer ministro. La Constitución iraquí de 2005 reconoció esta autonomía y le otorgó a los kurdos un grado de control sobre sus propios recursos naturales, que no tardaron en explotar.

Para principios de 2007, los kurdos habían adjudicado contratos para tres proyectos de exploración. Cuando se quebraron las negociaciones para una nueva ley petrolera en Irak a mediados del año pasado en medio de desacuerdos, los kurdos decidieron crear su propia legislación. Más de una decena de acuerdos de exploración se fi rmaron bajo la nueva ley kurda, lo que ha llevado a las autoridades en Bagdad a considerarlos inválidos.

Las empresas que fi rmaron acuerdos bajo la ley kurda tienen prohibido hacer negocios en el resto de Irak, donde están los mayores campos petroleros. Esa amenaza ha mantenido a las mayores petroleras fuera de Kurdistán, pese a sus ansias por encontrar nuevos yacimientos. Mientras tanto, hasta que los iraquíes no se pongan de acuerdo sobre la nueva ley petrolera, las empresas que perforan en Kurdistán no tienen cómo exportar el petróleo que extraen.

Incluso si encuentran una manera de exportar, el crudo tiene que viajar a través de un oleoducto que atraviesa Turquía, que por décadas ha mantenido una relación contenciosa con los kurdos y teme el ascenso de Kurdistán como un país rico e independiente.

Todas estas incertidumbres han afectado al desempeño de las acciones de las petroleras que operan en tierras kurdas. Todd Kozen, presidente ejecutivo de la británica Gulf Keystone Petroleum Ltd., organizó recientemente un viaje para que varios gestores de fondos de cobertura y analistas fi nancieros vieran de cerca los activos de la compañía en la región.

"La meta de este viaje es probar que Kurdistán es seguro", señaló. Al fi rmar acuerdos con países tan diversos como Australia, Gran Bretaña, Francia, India, Rusia, Corea del Sur, Turquía y Estados Unidos, los kurdos dicen que esperan conquistar apoyo político internacional en caso de que la relación con Bagdad se trunque.

Si Irak decide romper relaciones, los kurdos tendrían su propia fuente abundante de recursos. "¿Ha sido un plan deliberado? Ciertamente", reconoce Hawrami, el ministro de Recursos Naturales kurdo que ha diseñado la mayoría de los contractos adjudicados hasta ahora. "Queremos amigos en todos los frentes". Él asegura que para fi nes de 2009, Kurdistán exportará un cuarto de millón de barriles de crudo diarios. "No tengo duda de eso".

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