Kurdos, un pueblo que busca su Estado Son alrededor de 20 millones de personas asentadas en 500.000 kilómetros cuadrados que abarcan tierras de cuatro países. El Kurdistán, un territorio donde prima la inestabilidad política y social

Kurdos, un pueblo que busca su Estado Son alrededor de 20 millones de personas asentadas en 500.000 kilómetros cuadrados que abarcan tierras de cuatro países. El Kurdistán, un territorio donde prima la inestabilidad política y social

POR:
octubre 20 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-10-20

Una nueva amenaza de violencia se cierne sobre Irak: el Parlamento turco ha aprobado una ofensiva militar en el norte de su vecino para combatir a los guerrilleros kurdos. El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) inició hace más de dos décadas la lucha armada para reclamar derechos para los 12 millones de kurdos que viven en Turquía. El pueblo kurdo (héroe en persa), con alrededor de 20 millones de personas, es el tercero más importante en número de Asia Occidental, y se asienta en la región del Kurdistán, unos 500.000 kilómetros cuadrados que se extienden por Turquía, Irak, Irán y Siria. En Irak viven alrededor de cinco millones de kurdos, que ahora gozan de un Gobierno Autónomo dentro del estado controlado por las tropas de Estados Unidos y el Reino Unido, tradicionales protectores de esta región que fue duramente castigada en tiempos de Sadam Husein. Con una sociedad fundamentada en la tribu, los kurdos poseen creencias propias adscritas a la religión mazdeísta en su origen, si bien tuvieron que convertirse a la religión musulmana para sobrevivir, sin renegar del todo de sus antiguas creencias en espíritus que habitan en cavernas, montañas y valles. En muy pocas ocasiones han conseguido algún tipo de autonomía, solo en 1945, cuando se fundó la República Independiente de Mahabad (Irán), que duró un año, y en la década de los 70 en Irak, cuando los kurdos que habitan en el norte obtuvieron ciertos derechos colectivos. RESERVAS PETROLÍFERAS Los antecedentes históricos del Kurdistán arrancan del Tratado de Sevres, que en 1920 trazó las nuevas fronteras en Oriente Medio tras la caída del Imperio Otomano e incluyó la independencia del Kurdistán, en recompensa al apoyo que prestaron los guerrilleros kurdos a las potencias aliadas durante la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, ese Tratado nunca se ratificó y fue sustituido por el de Lausana, en 1923, que omitió por diversos intereses, entre ellos los petrolíferos, aquella promesa hecha al pueblo kurdo; los 500.000 kilómetros cuadrados de un territorio que históricamente les pertenecía fueron repartidos entre Turquía, Irak, Irán, Siria y, en menor medida, la antigua república soviética de Armenia. Y es que el subsuelo del Kurdistán se considera como una de las mayores reservas petrolíferas de Oriente Próximo. Prácticamente todo el crudo extraído por Turquía y Siria -donde vive otro millón de kurdos- surge de los pozos perforados en el territorio habitado por los kurdos. Después del Tratado de Sevres no ha habido ninguna iniciativa internacional para encontrar una solución global a la ‘cuestión kurda’, tan solo algunas resoluciones de la ONU, de la Unión Europea y del Parlamento Europeo, que solicitan a los distintos países que respeten los derechos humanos en la zona e instruyan los mecanismos necesarios para proteger a la población. Los kurdos que viven en Turquía -12 millones, un quinto de la población turca-, lideraron en los años treinta la rebelión contra el reparto de Lausana. Concretamente, en 1937, el levantamiento conocido como la Guerra de Dersim, se saldó con más de 40.000 muertos. Acallados durante medio siglo por la fuerte represión estatal turca, el movimiento de liberación recobró su protagonismo con el ilegal Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), de ideología marxista leninista, fundado en 1978 por Abdulá Ocalan, Apo, su máximo dirigente. El PKK cuenta con un ala política, el Frente de Liberación del Kurdistán, con sede en Bruselas, y otra militar, el Ejército Popular de Liberación del Kurdistán. En 1984, el PKK (10.000 guerrilleros más 50.000 militantes activos) desencadenó una guerra abierta contra el Gobierno turco en el sureste de Anatolia, de mayoría kurda, por la independencia del Kurdistán, que superó los 35.000 muertos en ambos bandos y obligó a Ankara a una movilización permanente de 200.000 soldados más 70.000 campesinos armados por el Ejército. EFE La población kurda ha pagado tradicionalmente las consecuencias de la inestabilidad generada por todas las fuerzas que actúan en el Kurdistán iraquí, que padece, asimismo, reiteradas invasiones turcas en persecución de los guerrilleros del PKK. Estas intervenciones y las luchas tribales y partidarias obligan periódicamente a grandes grupos de kurdos iraquíes a trasladarse al Kurdistán iraní, una zona algo más segura para ellos. Este ha sido el único Estado kurdo independiente de los tiempos modernos, sueño autonómico que interrumpió el Sha de Persia. La República Independiente Kurda fue proclamada en 1946 en Mahabad (Irán), gracias a los intereses de las grandes potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en 1947, una vez que la situación se hubo normalizado, el régimen imperial iraní, con la ayuda de los británicos, aplastó la independencia kurda, cuyo efímero presidente, Qazi Mohamed, fue ahorcado ese mismo año. Únicamente en Siria los kurdos tienen una cierta libertad de expresión en el ámbito sociocultural, pero no así en el plano político, donde permanecen marginados, al igual que en el resto de los países que conforman el hipotético Kurdistán. Tras cinco años de alto al fuego, el PKK retomó la lucha armada, y tan solo en las dos primeras semanas de octubre de 2007, 30 soldados turcos murieron en ataques de los independentistas. DEFENSA. Las autoridades autónomas de Kurdistán, en el norte de Irak, se declararon ayer dispuestas a combatir todo ataque contra su territorio si Turquía lanza una incursión militar para desalojar a los rebeldes kurdos refugiados en la zona. “Anunciamos a todos los protagonistas que si atacan la región (...) bajo cualquier pretexto, estamos totalmente determinados a defender nuestra experiencia democrática, la dignidad de nuestro pueblo y la integridad de nuestro territorio”, indicó la oficina del presidente de la región autónoma del Kurdistán, Massud Barzani. Estados Unidos, que tiene desplegados aún más de 150.000 soldados en Irak, se opone a la iniciativa turca. TENSIÓN EN LA ZONA

Siga bajando para encontrar más contenido