Si le duelen las cordales

Seguramente ha pasado alguna noche en vela por un molesto dolor y, tal vez, la que le robó el sueño era una de sus cordales. Y es que casi nadie se ha escapado a las llamadas ‘muelas del juicio’.

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mayo 27 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-27

Tal es el caso de Angélica, de 17 años, a quien hace unos días le retiraron una de sus cordales inferiores, por dos razones importantes: la primera, un tratamiento de ortodoncia que está recibiendo y, la segunda, porque estaba encajada en el cuello del otro molar y no había espacio suficiente para que saliera a la superficie. Para ella, fue doloroso, pero necesario: “el tamaño no era normal y tenía tres cúpulas, cuando generalmente son dos, lo que obligó a la doctora a seccionarla para poderla extraer. Lo más difícil fue la recuperación, con un dolor insoportable, fiebre y no podía comer muy bien”, recuerda Angélica. ¿Qué son? Estos, los últimos molares en aparecer, se conocen también como ochos, terceros molares, cordales o ‘muelas del juicio’ y están ubicados en la última posición de la línea de los dientes. Son cuatro, uno por cada cuadrante de la boca y, generalmente, aparecen entre los 16 y 20 años, aunque puede ser antes o después o, como pasa en algunos casos, nunca aparecen. Como son los últimos molares en salir, a veces no hay suficiente espacio disponible para que se acomoden y erupcionen correctamente. Entonces, pueden quedar retenidos o atrapados por otros dientes o por el mismo hueso, debajo de la encía, o solo erupciona una parte del molar y lo demás queda girado dentro del tejido gingival. Estas circunstancias producen dolor e hinchazón en la zona y si estas muelas no son extraídas a tiempo, pueden ocasionar caries, daños en los dientes cercanos o apiñamientos dentarios. También se extraen las cordales cuando un paciente va a comenzar un tratamiento de ortodoncia para mejorar la posición y estética de los dientes. Sin embargo, las ‘muelas del juicio’ que son saludables y están en buena posición, pueden ser muy útiles. El odontólogo Daniel Mauricio Celis, miembro del Colegio Odontológico Colombiano, recomienda, para evitar este tipo de situaciones, “tomar una radiografía y hacer un examen bucal entre los 18 y 20 años, para conocer la posición en la que vienen y determinar si se hace necesaria su extracción, a fin de evitar problemas futuros”. Además, insiste en la importancia de “consultar al odontólogo de manera estricta, cada seis meses”. El proceso de extracción Este es el procedimiento más frecuente entre las consultas de cirugía oral y requiere de una técnica minuciosa, pues se trabaja en zonas muy profundas de la boca y puede dificultarse, ya sea por la apertura de los maxilares o la inflamación de las encías, entre otras causas. Existen dos clases de métodos para la extracción de las cordales: en el abierto (como se le conoce a la técnica realizada cuando las muelas están por dentro), el paciente puede elegir entre anestesia local o general, y la intervención se hace mediante una pequeña cirugía en la que se cortan la encía y el hueso y, en ocasiones, se divide el diente. Por ello, este tipo de atención solo debe realizarlo un cirujano maxilofacial. El método cerrado se emplea cuando ha salido el molar en su totalidad o parte de él, y el procedimiento lo puede efectuar un odontólogo general. Miguel Ordóñez Silva, odontólogo y director del posgrado de Ortodoncia de la Universidad Santo Tomás de Bucaramanga, asegura que “la extracción temprana o preventiva de los terceros molares o cordales antes de los 20 años, es oportuna”. Explica que las raíces de las muelas no se han desarrollado completamente, por lo que puede ser el momento oportuno para sacarlas, evitando cualquier inconveniente. Además, se asegura una recuperación mejor. '' Así, no descuide sus cordales y actúe antes de que lo dejen en vela toda la noche.WILABR

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