Y ¿quién le pondrá el cascabel al gato?

No entiendo cómo hay tantos candidatos a la Presidencia de Colombia. La actual situación del país plantea retos de una magnitud inmensa y quien finalmente asuma, deberá enfrentarlos con un alto riesgo de convertirse de por vida en el ser más rechazado del país.

Finanzas
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febrero 16 de 2016 - 06:58 p.m.
2016-02-16

En lo político, la corrupción llegó a extremos impensables. Basta ver los espectáculos con los que nos deleita el señor Ministro del Interior para, a toda costa, sacar adelante en el Congreso el referendo reeleccionista; los clones de la ‘Yidispolítica’ que se multiplican como una plaga; la Reforma Política; los dineros en efectivo, quién sabe de cuál procedencia; la policía política al servicio del Ejecutivo; las chuzadas; los asesinatos, apoyados y orquestados desde el DAS, de profesores y defensores de derechos humanos; las mentiras intencionadas; la negociación de tierras y propiedades del narcotráfico por familiares de los responsables de su custodia; y tantas otras cosas más, que no alcanzaría a enumerarlas. Claro que no hay que dejar de lado el qué hacer ante el dilema de si es necesario abordar nuevamente un proceso de paz con la guerrilla, a costa de ‘la cacareada’ y aparentemente exitosa Seguridad Democrática. En lo económico, la crisis mundial no explica el despilfarro fiscal que se realizó en los tiempos de mayor crecimiento y bonanza; tampoco las exenciones dirigidas, con los contratos de seguridad jurídica, únicamente a los más poderosos; ni el nuevo presupuesto para el 2011, donde el financiamiento se encuentra basado en nueva monetización de reservas o endeudamiento externo sin tomar en consideración la evidente baja en los ingresos esperados. El asistencialismo, mayor enemigo de la dignidad en el trabajo, ha atentado contra el empleo formal, y ya el grueso de colombianos de Familias en Acción no permite, óigase bien, no permite que se le paguen sus derechos laborales, porque no resulta rentable. En cuanto al gasto, se debería dedicar a lo sustantivo: a inversión en infraestructura, a lo social y a eliminar subsidios y prebendas. Hay debacle en el sistema de salud, y en el de pensiones, en el cual se plantea como única solución negar derechos adquiridos de los trabajadores y aumentar la edad de la jubilación, a pesar de que de acuerdo con cálculos actuariales, ni así se alcanza; en un Sisbén experto en aspirinas para curar el cáncer y en una educación donde se aumenta la cobertura y se atenta contra la calidad. La ausencia de una clara política de relaciones internacionales es evidente. Cada día se politiza más la diplomacia y se atenta contra la profesionalización. Las relaciones económicas y comerciales son un fracaso mayúsculo, soñando con pajaritos de oro como el deprimente Tratado de Protección de Inversiones, y las exageraciones en defensa de multinacionales farmacéuticas y agroquímicas, y esto no lo digo yo, sino el Premio Nobel de Economía, Paul Krugman. Más costos para la salud y la producción de alimentos. Necesario cambio en lo fundamental: volver al multilateralismo antes que al bilateralismo. Casi nada. Lo que pasó y está pasando, se anunció. Es el resultado objetivo de cómo se actuó. El 80 por ciento de los colombianos creen que es necesario premiar al que nos llevó a esta hecatombe. Qué deprimente. ¿Cuándo se le pondrá el cascabel al gato? '' La actual situación del país plantea retos de una magnitud inmensa y quien finalmente asuma, deberá enfrentarlos con un alto riesgo de convertirse de por vida en el ser más rechazado del país.WILABR