No le tema a hablar en público, en vez de eso, mejore su imagen

Quien creyera que la dura contienda entre Richard Nixon y John F. Kennedy terminó en la victoria de este último, solo por los puntos que ganó con su imagen ante los medios y los electores. Por lo menos, eso dicen las teorías de los expertos en la m ateria.

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noviembre 17 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-17

Hay que ubicarse en los comienzos de los años 60, en pleno verano estadounidense. Era la primera vez que unas elecciones se transmitían por televisión. Pero había un paradigma: estaba mal vista la informalidad, a pesar del clima. Lo que ordenaba el protocolo era el pelo engominado y el traje color navy. Nixon apareció vestido así, y la temperatura hizo de las suyas. Mientras tanto, Kennedy, asesorado por Carol Jackson, prefirió el pelo al natural y se vistió de color crema, poco almidonado. Así que mientras el primero daba la impresión de no saber manejar situaciones ‘acaloradas’, el segundo se veía tranquilo y flexible. “Eso fue definitivo”, sostiene la consultora en comunicación y medios, Ivette Consuelo Hernández. Imagen y discurso van de la mano, cuando se trata de sortear a los medios de comunicación y de ganar puntos ante la audiencia. Un estudio de Albert Mehravian , profesor de la Universidad de California, experto en técnicas de comunicación no verbal, es la prueba de que el primer impacto puede abrir o cerrar puertas y solo hay una oportunidad. En esa situación, el 55 por ciento se lo lleva lo visual; el 38 por ciento, lo vocal y el 7 por ciento, el mensaje. “Es como quien va a comprar un apartamento y toma la decisión fijándose en los bonitos acabados, con los que muchos dan por sentado que tiene unas buenas bases”, agrega la consultora. Palabras más, palabras menos, hay tres canales para cuidar cuando un ejecutivo tiene que torear a los medios. Deben ser trabajados en conjunto para garantizar la victoria comunicativa. El primero es el verbal: “hay que cuidar mucho el mensaje, pero ser honestos. La credibilidad es una de las claves y solo se logra con argumentos claros y cortos, en el lenguaje de la convicción”, añade. Le sigue el canal vocal: “cómo suena el discurso mientras se dice, que la expresividad de la voz corresponda al mensaje. Hay personas que se apresuran y no se les entiende”. Y, por último, el canal visual: cómo se ve la persona mientras habla, su presentación personal, la postura, la mirada y la posición de las manos. Sobre estos temas se hablará en el seminario taller Prepare su imagen para los medios de comunicación, que se llevará a cabo el próximo 27 de noviembre. PINTA ES LO DE MÁS VESTUARIO. Si bien es cierto que lo más importante al dirigirse a los medios es el discurso, la apariencia también suma o resta puntos. La primera recomendación es evitar el brillo en la cara, que solo denota pérdida de control, desaseo o que se está mintiendo. El pelo debe estar bien puesto y hay que tener especial cuidado con los accesorios y la ropa. Debe evitarse ser tan llamativo, como quien va para una pasarela. El vestuario no debe destacar más que a quien lo lleva puesto. Para aumentar la accesibilidad a la gente, se recomiendan los colores claros. Si se trata de demostrar autoridad, es preferible utilizar prendas oscuras, ojalá todas del mismo tono. Pero nunca debe verse prepotente.

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