Las lecciones de los desastres naturales

Los actuales desastres por la ola invernal preocupan a Pedro Gómez Barrero, presidente de la Fundación Compartir, quien recuerda que hace treinta años situaciones similares en Colombia marcaron el inicio de la entidad que cierra el año con la celebración de sus 30 años.

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diciembre 23 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-12-23

Las inundaciones de Patio Bonito, las eventualidades en el Magdalena Medio y el desplome de las corralejas en Sincelejo, entre otros hechos, sensibilizaron a los miembros de la organización y son referentes para sobrellevar los momentos difíciles del 2010. “La primera acción de magnitud de la empresa consistió en construir urbanizaciones en lotes con servicios en el sector de Meissen, en el sur de Bogotá; fueron 1.000 soluciones a las que trasladamos a los inquilinos de los barrios inundados en Patio Bonito en 1979”, recuerda Gómez, quien explica por qué el plan apuntó a beneficar a los inquilinos. “Luego de que las aguas bajaron, los dueños recuperaron sus propiedades, pero no recibieron a los damnificados que días antes las ocupaban. Ante esto tuvieron que dormir en escuelas”, anota el empresario. REPLICAR LECCIONES En ese entonces emplearon estrategias que bien podrían replicarse en las actuales circunstancias. Por ejemplo, construyeron las casas rápido, pero de forma efectiva –incluso– con adecuados servicios de energía y alcantarillado. Luego, además de lotes con servicios, la fundación desarrolló más viviendas que vendió al costo y edificaron muchos barrios con el apoyo del subsidio del Gobierno. Otro caso que exigió una respuesta inmediata y de prevención fue el de San Cayetano, Cundinamarca, en 1999. Allí, con el fin de evitar una catástrofe por el deslizamiento de 10 millones de metros cúbicos de lodo que avanzaba entre 15 y 20 metros cada 24 horas en dirección a la población, el gobernador de Cundinamarca, Andrés González, ordenó la evacuación de 161 familias. “Compartir, en apoyo a la gestión preventiva, construyó cien albergues provisionales en un lote con todos los servicios públicos. “Posteriormente, levantó el nuevo San Cayetano con soluciones definitivas de vivienda y equipamiento”, señala Gómez. Otro de los proyectos consentidos del empresario fue la construcción de 6.000 viviendas en Soacha, también con valores agregados en su arquitectura, que nada tienen que envidiarle a estratos más altos. “De hecho, con esta obra ganamos un concurso en Suiza, compitiendo contra 200 propuestas”, comenta. Sin embargo, para Gómez el mayor desastre se presenta cuando una persona que logra acceder a una vivienda no tiene empleo. “Puede perderla. Por eso decidimos impulsar la capacitación a microempresarios en administración y temas afines. Una labor que va más allá y que en treinta años ha dado resultados”, concluye. Aportes en educación Tras entender que los problemas surgen de la mala educación, la fundación Compartir también le apostó a mejorar la calidad de este servicio, decisión que le dio paso al Premio Compartir al Maestro. “En el 2011, la idea es regionalizarlo, pues queremos actuar más cerca de los docentes y de los gobernantes, que son los que influyen en la educación”, dijo el empresario Pedro Gómez. ANDRUI

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