Leer refresca

Creo que sería muy útil para los economistas y científicos sociales la lectura en esta próxima temporada de un par de libros publicados este año por la Universidad de Harvard. Uno de ellos, The Self Awakened, del filósofo de origen brasileño Roberto M. Unger, es un ventarrón de ideas que exhiben el poder de la mente, del pensamiento y de la filosofía para empujar la carreta de la historia y para darles sentido a los logros y los ideales del mundo de hoy. Este trabajo es de lectura fácil y hasta apasionante:

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noviembre 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-28

“El pragmatismo ha llegado a ser la filosofía de esta era por la vía del encogimiento. En manos de muchos de sus devotos, se ha convertido en otra versión de la senilidad disfrazada de sabiduría. Ellos creen que han crecido. De hecho, han sufrido una caída. Como hemos perdido confianza en los grandes proyectos -ya sea de la teoría o de la política- se nos ha enseñado cómo vivir sin ellos, en vez de cómo recobrarlos y rehacerlos con otros perfiles más promisorios. Esta doctrina del encogimiento, de la retirada a trincheras más defendibles, del esperar a ver qué pasa, de cantar entre nuestras cadenas, es la filosofía dominante de nuestro tiempo, expresada en los escritos de los profesores así como en el clima de la discusión pública educada. Y muchas de sus formulaciones más influyentes usan el rótulo de ‘pragmatismo’”. ¿Suena algún timbre cercano? El otro trabajo, One Economics, Many Recipes es del economista turco Dani Rodrik de la escuela neoclásica. Este libro es igualmente inspirador, es serio y modesto y construye una poderosa crítica a todas las ‘cartillas’, a todas las verdades universales, a todos los falsos consensos, a todos los ‘Pensamientos Únicos’ en materia de teoría y política del desarrollo económico. Las comunidades académicas muestran su valor agregado en este caso: Unger y Rodrik son colegas y contertulios muy cercanos en Harvard. De hecho, Rodrik ha escrito que “Roberto y yo hemos discutido intensamente estos temas durante varios años, hemos enseñado juntos y lo tengo como una de las dos mayores influencias (el otro es Ricardo Hausmann)”. Ciertos economistas han planteado grandes principios, visiones cuasi-religiosas, fórmulas mágicas, arquitecturas autocontenidas que actúen como la dínamo de milagros que saque de sus miserias a las comunidades pobres. De esa clase de enfoque está cubierta la teoría del desarrollo, desde el Gran Empujón de Rosenstein-Rodin hasta el Consenso de Washington, pasando por el Crecimiento Balanceado de Ragnar Nurkse y las Reformas de Segunda Generación también washingtonianas. Cada escuela que ha estado en boga se ha convertido en la mono-economía del desarrollo durante algún tiempo. Esta obra de Rodrik es, que yo sepa, la mejor crítica hecha desde la ‘corriente principal’ del pensamiento económico a todas las mono-economías, a todos los Pensamientos Únicos en el campo del desarrollo. “La lección clave de los últimos 50 años es que los hacedores de política pública tienen que ser estratégicos, en vez de pretender abarcarlo todo para seguir la receta completa. Deben hacer lo que mejor puedan con lo que tienen, en vez de ilusionarse con que pueden transformar sus sociedades en bloque y al por mayor”. Estas son palabras de Rodrik en el discurso de aceptación del primer Premio Albert Hirschmann, entregado por el Consejo de Estados Unidos para la Investigación en Ciencias Sociales. El libro de Rodrik esclarece una cosa: el hombre merece llevar esta condecoración. Hirschmann, cuyo pensamiento es hoy tan válido como nunca, solía azotar a los devotos de las recetas con un argumento preciso: si un país fuera capaz de poner en marcha las recetas completas, entonces de entrada no era pobre ni ‘subdesarrollado’. Consultor privado Como hemos perdido confianza en los grandes proyectos se nos ha enseñado cómo vivir sin ellos”.

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