'Así les ganamos el pulso a 14 interesados en ING'

Aquel refrán que dice que "más vale llegar a tiempo que ser invitado" le cae como anillo al dedo al Grupo de Inversiones Suramericana -más conocido como Grupo Sura- que en la madrugada de ayer cerró un negocio sin precedentes.

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julio 26 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-07-26

La operación, consistente en la compra de los activos latinoamericanos propiedad del conglomerado holandés ING en lo que tiene que ver con pensiones, seguros y fondos de inversión, asciende a 2.615 millones de euros - equivalentes a 3.763 millones de dólares- más la subrogación de 65 millones de euros en deudas. Dicha transacción no sólo es la adquisición más grande que hace una entidad regional de otra en la misma zona, sino que representa un salto inmenso para la sociedad antioqueña. Ahora, si se incluyen las nuevas empresas, las compañías que forman parte de las inversiones estratégicas del Grupo tendrán presencia en ocho países, contarán con 37.000 empleados, atenderán a 25 millones de clientes y administrarán 121.000 millones de dólares en activos. Sin embargo, llegar al momento en el cual David Bojanini, presidente de la entidad, estampó su firma en un contrato de más de 100 páginas de extensión y 500 páginas de anexos, no fue fácil. Pero eso fue lo que sucedió a la una de la mañana del lunes, tras casi seis meses de gestiones. Semejante desenlace no era obvio cuando a comienzos del 2011 se supo que ING había comenzado el proceso de desprenderse de varias de sus compañías. A pesar de tener presencia en cerca de 40 países y contar con unos 85 millones de clientes, la entidad había salido golpeada de la crisis financiera del 2008. Como resultado de la debacle causada por el derrumbe del mercado inmobiliario en Estados Unidos y algunos países de Europa, el banco se vio obligado a recibir una capitalización de 10.000 millones de euros del Gobierno holandés. Si bien buena parte de ese dinero ha sido pagado, el acuerdo con los reguladores de los Países Bajos era salir de algunos activos importantes. Por ejemplo, a mediados de junio pasado fue anunciada la venta de ING Direct USA a Capital One Corporation por la suma de 9.000 millones de dólares. POSIBLES COMPRADORES En el caso de América Latina, el interés de salir del negocio de pensiones y seguros se formalizó en enero pasado, cuando ING contrató los servicios del banco de inversión Goldman Sachs. En ese momento la entidad estadounidense hizo una lista de posibles compradores, pero el Grupo Sura no fue considerado, por sencillo desconocimiento de su potencial. A pesar de la omisión, Bojanini logró pasar el mensaje de que la compañía a su cargo tenía interés de participar en el proceso. Cuando finalmente logró la luz verde, integró un equipo de más de 50 personas que incluyó al banco UBS como asesor. Para comienzos de abril, la lista de postulantes era cercana a 15. Dentro de los llamados estaban las grandes compañías de seguros norteamericanas, al igual que de varios países de la región. Según quienes saben del tema, por Colombia también estuvo en la puja Seguros Bolívar, como parte de un consorcio liderado por una organización chilena. Tras la presentación de una oferta no vinculante hace tres meses, el número de aspirantes se redujo a cinco, que tuvieron acceso a números más detallados que estaban disponibles en lo que se conoce como un cuarto de datos, ubicado en Nueva York. La oferta definitiva fue presentada el 25 de junio, tras lo cual los ejecutivos del Grupo Sura se imaginaron que la respuesta se demoraría algunas semanas. Sin embargo, las llamadas empezaron en forma casi inmediata, arruinándole de paso unas cortas vacaciones a David Bojanini, quien se encontraba en la Florida. La rápida respuesta fue la primera señal de que las posibilidades de cerrar el negocio eran grandes. VÍA LIBRE Pero no fue sino hasta mediados del presente mes que las cosas se enrutaron definitivamente. Sin duda lo más llamativo fue la visita del presidente mundial de ING, Jan Hommen, a Medellín. De manera sigilosa el ejecutivo holandés viajó a Panamá el 15 de julio y de ahí a la capital paisa, en donde conoció las oficinas del Grupo Sura, así como las instalaciones y los directivos de otros integrantes del Grupo Empresarial Antioqueño, como Bancolombia. Dos días después, el Grupo de Inversiones Suramericana recibió una exclusividad de una semana para cerrar el negocio. Así, los temas de precio y plazos fueron acordados el 20 de julio, mientras que a partir de ese momento empezó la discusión de los contratos, algo particularmente complejo por el número de países involucrados. Tales obstáculos fueron superados después de largas jornadas, con equipos que trabajaron en Suramérica, Norteamérica y Europa. El paso final fue la firma de Bojanini, tras lo cual ING pudo hacer el anuncio público ayer, pocos minutos antes de que abrieran los mercados bursátiles en el Viejo Continente. Ahora viene un proceso de permisos y documentación, orientado al cierre que debería tener lugar en diciembre. Para ING el proceso le permitió salir con una buena ganancia, pues casi duplica lo que le pagó en su momento al Banco Santander por lo que acaba de vender. Para el Grupo Sura constituye su entrada en las grandes ligas, con la adquisición de unas compañías sólidas que se ajustan como anillo al dedo a su estrategia de crecimiento y le abren un escenario muy promisorio hacia adelante. helgon

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