La ley y el desorden: la pelea entre un productor estrella y NBC Universal

La ley y el desorden: la pelea entre un productor estrella y NBC Universal

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julio 17 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-17

NBC Universal y el productor de Hollywood Dick Wolf han hecho de La ley y el orden (Law and order) una de las propiedades más lucrativas en la historia de la televisión estadounidense, gracias a los miles de millones de dólares que generan los tres dramas que conforman la franquicia. El matrimonio entre la empresa de medios y Wolf, que ya lleva 19 años, nunca fue idílico, pero, mientras las dos partes ganaban buen dinero, permaneció intacto. Ahora, está atravesando una de sus peores crisis.

En el segundo trimestre del año, Wolf se enfrentó a su jefe corporativo en dos importantes batallas legales sobre los ingresos, prestigio y legado de la serie. De acuerdo con amigos y empleados de Wolf, éste cree que NBC lo ha engañado. El productor piensa que la cadena ha vendido la serie a canales hermanos a precios más bajos que los que hubiera conseguido en el mercado abierto. NBC rechaza estas acusaciones y, en una audiencia privada, un árbitro falló a favor de la cadena.

Exacerbando la situación, allegados a Wolf creen que NBC no ha promocionado lo sufi ciente las series y ha aprobado demasiadas repeticiones en canales alternos, corriendo el riesgo de fatigar a los televidentes a cambio de ganancias de rating a corto plazo. Para justifi car su queja, uno de los asistentes de Wolf recibió la orden de contabilizar el número de segundos que NBC dedica a la promoción de La ley y el orden, y el número de segundos que la cadena rival CBS dedica a promocionar su franquicia CSI. El resultado es que en una semana típica, CSI obtiene cerca de 200 segundos de promoción, el doble de lo que obtiene La ley y el orden.

NBC cree que Wolf está motivado por la ambición económica. Esto, a pesar de que su contrato le da más poder que tal vez cualquier otro productor en la industria. Ganará unos US$750 millones por su trabajo en los programas si la franquicia sobrevive algunas temporadas más. Además, el acuerdo incluye una cláusula que, según Wolf, le garantizaría varios millones de dólares si la cadena cancela cualquiera de las series.

NBC no está de acuerdo en este punto. La cadena también añade que la estrategia de las repeticiones es favorable ya que es una forma de promocionar las series. Detrás de la pelea yace el hecho de que La ley y el orden ha perdido audiencia. Los índices han caído tanto en los últimos años, que NBC estuvo el año pasado a punto de cancelar la serie original. Las negociaciones este año para renovar La ley y el orden: Intento criminal se prolongaron por semanas debido a la negativa de Wolf de aceptar un recorte en el pago. Ninguna de las partes quiso detallar los términos del acuerdo fi nal, pero dijeron que incluyó recortes de costos signifi cativos.

El enfrentamiento también refl eja la evolución del negocio de la televisión en Estados Unidos en las últimas dos décadas. Wolf, que aún tiene una participación en las ganancias de sus programas, se convirtió en productor en una era en la que las normas prohibían a las cadenas poseer los programas que emitían en el horario estelar. Esas reglas fueron abolidas en 1996, lo que abrió el camino a la consolidación de los medios y a la marginalización de productores independientes como Wolf. Por ejemplo, desde la fusión en 2004 de NBC y Universal, la empresa es propietaria tanto del estudio que hace La ley y el orden como de los canales que emiten la serie.

Desde su debut en 1990, la serie original ha permanecido casi sin cambios. La primera parte se enfoca en los ofi ciales de policía haciendo un arresto y una segunda parte se concentra en los fiscales que llevan a los maleantes a juicio.

Wolf, un ex redactor publicitario, ve a La ley y el orden como una marca. Le dice a sus guionistas que las series deberían ser como las sopas Campbell: muchos condimentos diferentes, con una calidad consistente y un sabor predecible.

A fi nes de los años 90, durante los mejores años de audiencia y acogida de los críticos, Universal pudo llegar a un acuerdo de repeticiones con otras cadenas mucho más lucrativo que los anteriores. Mientras que A&E estaba pagando US$150.000 por cada capítulo de las primeras temporadas, TNT, de Tuner Broadcasting, acordó pagar US$200.000 por cada uno de los mismos episodios vendidos a A&E y US$700.000 por cada episodio de las temporadas más recientes.

Además de estos acuerdos, Universal vendió alrededor de 1999 una segunda serie de la franquicia a NBC, La ley y el orden: unidad de víctimas especiales. Tras la unión de Universal y NBC en 2004, los canales del grupo en cable Bravo y USA también empezaron a emitir repeticiones de la franquicia. Wolf se sintió frustrado pues sentía que la cadena usaba su serie para atraer audiencia a otros canales, pero se esforzaba poco para promocionar los episodios más recientes.

En enero de 2005, Wolf lanzó su batalla legal contra NBC, la cual perdió con el fallo en su contra de la corte de arbitraje. Por ahora, las negociaciones entre las dos partes están en un espinoso punto muerto.

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