El liberalismo en la encrucijada

La derecha no olvida a sus electores y ha adoptado por el pragmatismo.

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enero 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-15

El Partido Liberal se encuentra en la posición más débil en sus últimos ochenta años. En este periodo, hasta cuando llego Álvaro Uribe, solamente había perdido la presidencia cuando se dividía. Ahora la situación es más dramática y se estima que apenas un 15 por ciento de los colombianos se considera liberal.

Para determinar la causa que lo ha llevado a esta situación es conveniente recordar que está viviendo una situación similar a la que vivió la revolución liberal idealista que preconizó el radicalismo del siglo IX, la cual se quedó en los principios, en las formulaciones abstractas, y no las realizaciones concretas. Contra ellas reaccionó Rafael Núñez, basado en el positivismo de los pensadores británicos, especialmente Herbert Spencer, y en su preferencia en la concreción práctica de las ideas de orden y progreso. Solamente hasta los años 30 del siglo pasado el liberalismo recuperó el poder con las ideas de la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo, cuando regresó al pragmatismo, que implicó cambios políticos, económicos y sociales que le volvieron a dar una amplia representación popular.

El programa liberal se identificó en la segunda mitad del siglo pasado con el Estado de Bienestar en boga en Europa y con la socialdemocracia. Como lo ha recordado recientemente Jacques Delors, los pilares de ésta última fueron el reformismo frente a la revolución, equilibrio entre Estado y mercado y compromiso entre el capital y el trabajo. Estos principios, al igual que los del radicalismo del siglo IX, se volvieron abstractos y le sirvieron a Álvaro Uribe, con la Seguridad Democrática, para sostener que un gobierno que no asegura la paz no cumple con sus fines naturales.

Con ello, los aspectos relacionados con la seguridad, colocaron el lugar secundario a los de la libertad y el progreso. La derecha no olvida a sus electores y ha adoptado por el pragmatismo. Cuando le conviene utiliza los conceptos de la izquierda para desarmarla.

De manera que la izquierda ya no es siquiera dueña de su propio vocabulario. La socialdemocracia tuvo éxito, pero actualmente tiene un problema con la globalización. Hoy es más difícil encontrar nuevos márgenes para el equilibrio entre Estado y mercado. Sólo pueden ser supranacionales y por eso el liberalismo debe tener una visión internacional. Es aún más difícil el compromiso entre el capital y el trabajo, porque desciende la afiliación sindical y los trabajadores están más individualizados.

El individualismo y las concesiones que ha hecho la socialdemocracia han roto el equilibrio básico al que ésta aspiraba, la estabilidad entre individuo y sociedad. La sociedad no debe aplastar al individuo y el individuo no debe desarrollarse en detrimento de la sociedad. Para recuperar ese equilibrio los socialdemócratas deben evitar el cortoplacismo. Hay que recuperar los valores. Hay que tener una visión de largo plazo que le abra las puertas al país hacia el siglo XXI, la cual no puede basarse en una sociedad industrial sino posindustrial ¿Cuántas personas se han quedado sin tiempo para vivir, reflexionar y realizarse dentro de estos nuevos valores?

El doctor Rafael Pardo, ha dicho que no hay dilema entre la izquierda y la derecha ya que el Partido Liberal es reformista y progresista. Sin embargo ello no basta. Para recuperar el fervor popular el liberalismo debe presentar propuestas concretas, de mediano y largo plazo, y no sólo ideas generales.



emece1960@yahoo.com

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