Libranzas impulsan el crédito de consumo en Colombia

El bajo costo y riesgo de impago, son algunas de las razones  por las que hoy esta sea la segunda cartera que más crece en el país.

Las libranzas son una alternativa de financiamiento.

Hoy, de los 25 bancos que operan en el mercado colombiano, 19 ya tienen en su oferta a las libranzas.

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julio 10 de 2018 - 10:06 a.m.
2018-07-10

Aunque los préstamos de consumo son los que menos se han abaratado, pese a que el Banco de la República le recortó 3,5 puntos porcentuales a su tasa de referencia en el último año y medio, la gente sigue pidiéndolos al punto de que hoy esta es la segunda cartera que más crece, 5,3 por ciento real anual, después de la de vivienda, que lo hace al 7,8 por ciento.

Buena parte de la dinámica de la cartera de consumo está explicada por los préstamos de libranza, estos son los que el pago mensual de la cuota se hace por descuento directo del sueldo del trabajador.

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Solo en los dos primeros meses del año, las entidades financieras han desembolsado más de 4,2 billones de pesos, a través de unas 159.000 operaciones de crédito de libranza.

Estos son uno de los préstamos que más crecen en la cartera de consumo. Del total desembolsado hasta febrero en esta línea, cerca de 11,4 billones de pesos, el 37,2 por ciento, fue en créditos de libranza; el 27,9 por ciento correspondió a préstamos de libre inversión, y 18,5 por ciento fue utilización de los cupos de las tarjetas de crédito.

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Para directivos del Banco AV Villas, el bajo costo de estos préstamos, inducido por la fuerte competencia, así como el bajo riesgo de impago es lo que explica, en buena medida, el fuerte crecimiento de las libranzas.

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Algo en lo que coincide Jonathan Malagón, vicepresidente técnico de la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras (Asobancaria), para quien este es un fenómeno que se percibe desde hace varios años.

“Esto se debe a que la figura de libranza es una herramienta asociada a un menor riesgo de crédito en la medida en que cuenta con la garantía del flujo de pagos, lo que aminora el impacto de la administración del riesgo en el costo de la financiación”, dice.

Y agrega que, gracias a esa condición especial, las entidades han profundizado el producto a través de alianzas con un mayor número de empresas y con la ampliación de los plazos en algunos bancos.

Hoy, de los 25 bancos que operan en el mercado colombiano, 19 ya tienen en su oferta a las libranzas; 5 de las 12 compañías de financiamiento existentes también las ofrecen, en tanto las 5 cooperativas financieras vigiladas por la Superfinanciera están en ese nicho. Esta competencia, además, es la que tiene disparada la demanda de préstamos de libranza por parte de los trabajadores.

Malagón sostiene que, teniendo en cuenta las estadísticas de la Superfinanciera, desde la expedición de la Ley de Libranzas en el 2012, esa cartera en las entidades vigiladas ha crecido a una tasa anual promedio de 14,7 por ciento, y al corte de primer trimestre del año totalizó más de 44 billones de pesos, esto es 3,5 veces la cartera de microcrédito y cerca del 95 por ciento de la de vivienda.

La ventaja para los deudores está en que no deben estar pendientes del pago de su obligación cada mes ya que su empresa les debita la cuota y la traslada al banco, previo convenio con la entidad. El banco, en cambio, casi que elimina el riesgo de impago.

Para Jorge Castaño superintendente financiero, lo que se está viendo “es una competencia interesante por esos clientes con menos perfil de riesgo dado el esquema con el que funcionan las libranzas”.

Y es que mientras los créditos rotativos y tarjetas de crédito mantienen un indicador por mora del 7,59 por ciento; los de vehículo y de libre inversión de 8,2 y 8,4 por ciento, respectivamente, y los de la cartera de consumo total del 11,7 por ciento, en los de libranza ese indicador apenas llega al 2,71 por ciento, uno de los más bajos junto con los préstamos para empleados bancarios que está en 0,53 por ciento.

LOS DE BAJO MONTO

Aunque los desembolsos de las libranzas son los más representativos, en términos porcentuales, los que más crecen en los primeros dos meses del año son las tarjetas de crédito, un 18,7 por ciento real anual, seguidas por los préstamos de libre inversión, con 14,1 por ciento.

Entre enero y febrero, las libranzas crecieron 11,6 por ciento real; las demás líneas del consumo presentan tasas negativas en ese mismo periodo.

Según el más reciente informe de Estabilidad Financiera del Banco de la República, el nivel de endeudamiento de los hogares colombianos en consumo alcanza el 67,2 por ciento del total de sus obligaciones bancarias.

Solo en libranzas, las deudas sumaron a febrero unos 45,3 billones de pesos, que representaron el 36,2 por ciento del consumo total, que superó los 125 billones para ese mismo mes.

Los préstamos de libre inversión y tarjeta de crédito representan el 24,3 y el 21,3 por ciento, respectivamente.

En términos porcentuales los préstamos de bajo monto fueron los de mayor crecimiento, con 177 por ciento, pero Castaño Gutiérrez explica que esto se debe, principalmente, a que “son préstamos que estaban quietos, es decir, la base de esa cartera era bajita y al desembolsar es fácil que tengan esa tasa de crecimiento”.

PESOS PESADOS EN EL NEGOCIO DE LAS LIBRANZAS

De los 19 bancos que están en el negocio de libranzas, el Popular es el que lidera el escalafón con más de 9,4 billones de pesos colocados a febrero.

Le siguen el BBVA con más de 7,6 billones; Davivienda, con poco más de 6 billones; GNB Sudameris, con 3,7 billones, y el Banco de Bogotá, con cerca de 3,4 billones.

Entre las compañías de finan- ciamiento se destaca Credifi- nanciera con casi medio billón de pesos colocados, y Juriscoop, con cerca de 380.000 millones.

De las 5 cooperativas financieras que tienen libranzas, Cotrafa ha colocado unos 276.000 millones de pesos.​

CARLOS ARTURO GARCÍA M.

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