Libros escandalosos

Libros escandalosos

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mayo 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-21

Asiste el país a una verdadera explosión de libros con escandalosas revelaciones sobre los nexos de la mafia con todo tipo de personalidades, desde políticos hasta reinas de belleza, pasando por modelos, actrices, dirigentes deportivos y periodistas.
El crudo libro de Fernando Rodríguez Mondragón sobre su padre, el extraditado capo Gilberto Rodríguez Orejuela, cuya segunda edición, corregida y aumentada, ya se anuncia, o el publicitado volumen con el destape de una tal Madame Rocchi, proxeneta que al parecer se enriqueció llevando a los jefes de los carteles a hermosas modelos, reinas y actrices, se suman al libro de la ex presentadora Virginia Vallejo sobre Pablo Escobar, como ejemplos recientes de esta moda que bate récords de ventas en las librerías.

En una sociedad ávida de confirmar rumores que circularon por décadas, desde cuando los carteles irrumpieron con su sello de corrupción y violencia, la curiosidad es explicable. El tapen-tapen que dominó la escena nacional ha quedado atrás, y la opinión pública ha comprendido que es necesario conocer la historia de nuestros males y desgracias si es que en verdad queremos dejarlos atrás y evitar que se repitan.

Así, aquellas informaciones de algún valor sobre la penetración de la mafia en la política, la farándula, los deportes y hasta los medios de comunicación resultan útiles, pues advierten a quienes se sientan tentados por el dinero fácil que tarde o temprano sus vinculaciones saldrán a la luz. "No hay carnaval sin cuaresma", y quienes algún día gozaron de los beneficios del dinero mafioso saben ahora que, con algunos protagonistas del boom del narcotráfico decididos a contar sus verdades, pueden quedar expuestos y marcados para siempre.

Pero esto no quiere decir que todo lo que mafiosos en retiro o quienes mantuvieron con ellos estrechas relaciones digan ahora contra personajes de la vida pública deba ser creído a pie juntillas.
Así como la Fiscalía y la sala penal de la Corte Suprema deben verificar todo señalamiento que hacen los jefes paramilitares encarcelados, los medios de comunicación y la opinión deben leer estas historias con beneficio de inventario.

El problema no son estos libros que, en aras del destape, son en principio bienvenidos. El lío surge cuando en sus páginas se confunden informaciones presentadas como testimonios de primera mano, incluso con pruebas como fotos o manuscritos, con chismes que no le constan al narrador. El lector tiende a confundir todo en un solo chorro de revelaciones y a asumir que tanto lo demostrado como el mero rumor son verdad. Por eso, el riesgo de cometer injusticias es enorme. Y como en algunos casos las conductas señaladas son censurables desde el plano ético, pero no constituyen delito, o simple y llanamente son tan viejas que ya prescribieron, las historias ciertas y las falsas se quedan sin que las autoridades las investiguen.

Los medios de comunicación y las editoriales que publican estos volúmenes comercialmente tan exitosos harían bien en usar una rigurosa lupa y someter estas revelaciones a la prueba ácida de las verificaciones y la búsqueda de fuentes distintas al autor o al testigo de libro, para saber qué es verdad y qué no lo es o, al menos, qué es comprobable y qué no. De lo contrario, siempre existirá la posibilidad de que, en el loable propósito de que los colombianos conozcan hasta dónde llegó el brazo mafioso a infiltrar nuestra sociedad, terminen pagando justos por pecadores.

editorial@eltiempo.com.co

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