En licitación de vías 4G, foráneas prefieren ‘ir a la fija'

El principal reto del Gobierno es asegurar la financiación de los proyectos. La ANI confía en el éxito que tendrá el proceso.

Las principales exigencias del Gobierno son para evitar los líos que tuvo la vía Bogotá-Girardot.

Archivo Portafolio.co

Las principales exigencias del Gobierno son para evitar los líos que tuvo la vía Bogotá-Girardot.

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abril 13 de 2014 - 07:13 p.m.
2014-04-13

El viernes de la semana pasada, solo 2 de las 10 firmas extranjeras que el Gobierno esperaba que participaran en la licitación de la concesión Girardot-Puerto Salgar mantuvieron sus propuestas.

Las demás prefirieron abstenerse y guardar sus baterías para otros proyectos en los que consideran que, de alguna manera, ‘irán ala fija’.

Otra, como la italiana Impregilo, declinó por completo su participación en los procesos licitatorios, pese a estar precalificada en cinco proyectos.

“Esto es normal, vamos a tener entre 2 y 5 participantes en cada licitación”, según Luis Fernando Andrade, el presidente de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), “por las exigencias que se tienen para que las obras se hagan bien y a tiempo”.

La principal razón de las exigencias, dijo Andrade, es que “se está entregando mucho dinero público, a través de vigencias futuras, para complementar los peajes, por eso tenemos exigencias técnicas y de transferencia de riesgos, y no todas las empresas encuentran que puedan cumplirlas”.

Agregó que debido a que algunos consorcios quedaron precalificados en más de 5 proyectos, están participando únicamente en los que les parecen más atractivos y donde tienen la mejor probabilidad de ganar.

Como resultado para esta primera concesión de cuarta generación, solo participarán dos grupos.

El primero, conformado por el colombiano Mario Huertas con los costarricenses de Meco y, el segundo, liderado por otro colombiano, Carlos Alberto Solarte, con los mexicanos Conoisa. El ganador de la puja se conocerá a finales de mayo.

Esa situación deja ver la estrategia que tienen los inversionistas y constructores en las concesiones viales de cuarta generación, y cómo planean participar las compañías foráneas.

También, en qué proporción va a quedar el mapa de inversión de extranjeras dentro del plan que requerirá 50 billones de pesos, en el que el Gobierno ha fincado sus esperanzas para tener un crecimiento más vigoroso en los próximos años.

Al respecto, Federico Barriga, editor para Latinoamérica de la revista británica The Economist, que realizó la semana pasada una gira por el país para entrevistarse con funcionarios de alto nivel del sector público y privado, y tener una imagen más aproximada de la realidad económica de Colombia y sus perspectivas a futuro, tras el próximo proceso electoral, señala que ahora su visión “es más moderada”.

“Afuera, el Gobierno vende bien la idea de que, solucionando los problemas de infraestructura, esta economía se potencializará, y mi impresión es que sí, y ciertamente hay interés de firmas internacionales por participar de las concesiones de cuarta generación, pero existen muchos problemas para la financiación”, dice.

De hecho, el proyecto Girardot-Puerto Salgar fue el que más despertó interés de los inversionistas y grupos de construcción.

La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) recibió un récord histórico de 19 manifestaciones de interés compuestas por un total de 48 empresas, de las cuales 23 eran empresas colombianas y 25 extranjeras, de países como China, India, España, Francia, Portugal, Israel, Austria, México, Chile y Ecuador, entre otros.

“El interés que antes creían que iban a tener de firmas foráneas no ha sido tan manifiesto, se han interesado más las locales, pero está claro: en un país que nunca ha tenido programas de esa magnitud y no tiene la institucionalidad para llevarlos a cabo, es normal que se generen estas dudas”, dice el economista.

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