El liderazgo empresarial frente a la globalización

Los líderes son, ante todo, agentes de cambio, cuyas aptitudes, conocimientos y habilidades personales y directivas logran modificar, de forma deliberada y espontánea, la dinámica del equilibrio que suele producirse en la interacción entre los agentes de la organización (entendida esta como un sistema), flexibilizando su estructura y preparándola para hacer frente a los cambios vertiginosos del ambiente, pero, estructural y radicalmente liderar los cambios mismos caracterizados por niveles de incertidumbre creciente.

POR:
mayo 06 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-06

El liderazgo es una capacidad individual y organizacional, consistente en generar, con base en 'apuestas', desafíos, innovación, creatividad y riesgo, exploraciones constantes de espacios y posibilidades. Liderazgo El ejercicio del liderazgo resultante será una propiedad de la organización como sistema de complejidad creciente (física, anatómica, termodinámica, informacional, estructural y otras), una relación recíproca e interdependiente, directa, indirecta y difusa de influencia entre agentes, cuya intención se verá dirigida hacia el logro colectivo de metas, mediante procesos que generen movimientos dinámicos que perturben la relación entre los distintos agentes que componen las estructuras organizacionales. Aquí, con seguridad, los dos mejores referentes son las redes complejas y la inteligencia de enjambre (Swarm Intelligence). El liderazgo efectivo ocurrirá cuando los cambios observados en uno o más agentes favorezcan la evolución, crecimiento y desarrollo de la organización en un contexto dado; el líder efectivo será aquel que logre incidir sobre el sistema para que este se aproxime al resultado deseado: en otras palabras, se trata de una evolución, a su vez, del paisaje. Exactamente en este sentido se habla de coevolución. Competencias del líder En complejidad, los agentes del sistema representan entidades semiautónomas que pueden interactuar con otros agentes y cambiar su comportamiento como resultado de esas interacciones (Hazy, et álii, 2007). Lo anterior requiere potenciar en los líderes su capacidad de aprendizaje, esto es, la modificación, relativamente estable, del comportamiento a partir de experiencias previas. El elemento determinante, sin embargo, consiste en la sensibilidad del agente hacia las condiciones iniciales, que es lo que le permite romper con el determinismo (la línea de tiempo que conduce del pasado al presente), así como anticipar y producir bifurcaciones. En otras palabras: el liderazgo, en el contexto de la complejidad consiste en la capacidad para avizorar, proponer y construir horizontes. Los líderes, vistos como agentes de cambio, logran agitar el sistema para que emerjan nuevas formas y repertorios más acordes con las condiciones del momento y rompen el equilibrio que puede ser precursor de la mortalidad empresarial. El líder es un visionario, y una voz que impulsa y nutre la acción colectiva. Desde esta perspectiva, el equilibrio permanente hace al sistema menos sensible a los cambios que se producen a su alrededor, por eso compromete su perdurabilidad. Con seguridad, la marca de calidad de las organizaciones estriba en su capacidad de aprendizaje y cambio, no en su estabilidad y permanencia. Ello requiere de líderes que toleren bien la incertidumbre, les interese innovar, se anticipen a los hechos y tomen decisiones acertadas, personas capaces de asumir los riesgos y las crisis que supone el cambio. Ante la amenaza o las oportunidades, las organizaciones, al igual que los sistemas vivos, deben transformarse y autoorganizarse para aumentar la posibilidad de encontrar soluciones nuevas, sobrevivir e incluso fortalecerse ante la adversidad. Tal como sucede en los sistemas biológicos, la diversidad garantiza mayores oportunidades, lo que requiere de líderes creativos que acepten y estimulen la diversidad, que sepan identificar, valorar e incluso potenciar las diferencias. Esto enriquecerá de forma notable a las organizaciones y garantizará en cierta medida su supervivencia. La robustez de un nicho ecológico descansa, con seguridad, en su diversidad. Ello apunta, por lo demás, a la importancia de las lógicas no clásicas en las estructuras de pensamiento del líder. Para esto se requiere líderes participativos que contribuyan a la formación a su vez de otros de líderes en todos los niveles y escalas de la organización y de su entorno. La resiliencia del liderazgo consiste, así, en la 'producción' de un reservorio de líderes. El líder no trabaja, en absoluto, por obligación y compromiso externo, sino por motivación, placer y realización personal. El aspecto biográfico es en este plano determinante (no manual de funciones, estructuras, etc.). En resumen, las características de los líderes desde la perspectiva de la complejidad podrían dividirse en dos grandes categorías: Desarrollo personal - Competencias sociales; competencias emocionales y competencias cognitivas. Desarrollo DE competencias directivas: - Alta tolerancia a la incertidumbre; capacidad de: innovar; para trabajar en equipo y conformar alianzas; para tomar decisiones, y reconocer las implicaciones, de administrar adecuadamente conflictos.HELGON

Siga bajando para encontrar más contenido