Límite a parqueaderos en POT de Bogotá genera polémica

Alcaldía pretende desestimular compra de carro; medida es injusta con ciudadanos, dicen analistas.

Los proyectos de vivienda nueva tendrían restricción en parqueaderos.

Archivo Portafolio.co

Los proyectos de vivienda nueva tendrían restricción en parqueaderos.

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mayo 21 de 2013 - 01:34 a.m.
2013-05-21

En Bogotá ya no se exigiría un número mínimo de estacionamientos para vivienda y otros usos, como lo estipula la norma vigente, sino que se establecería un máximo de oferta, de acuerdo con cada proyecto.

Así lo define la iniciativa que está en el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT), con la cual la actual administración busca, entre otras, desestimular el uso del vehículo.

Para algunos analistas, es una propuesta que no atiende la realidad de la ciudad y que va en contravía del sector edificador.

La abogada y especialista en urbanismo Nora Pabón recuerda que “actualmente se puede ofrecer un número mínimo de uno o dos (parqueaderos) por vivienda, o uno por cada seis u ocho viviendas en los sectores de baja demanda”.

Con la nueva norma –aún en revisión- no hay tal exigencia, excepto si son Viviendas de Interés Prioritario (VIP), Viviendas de Interés Social (VIS) y otros usos. Pabón reitera que al establecerse esa “máxima”, se afectaría la oferta.

Para Andrés Arango, presidente de Ospinas & Cía., los vehículos seguirán entrando a la ciudad no solo porque tenerlos sea un tema aspiracional, sino porque para muchos son elementos de trabajo.

Otro punto para analizar, según la abogada Ingrid García, es que, por ejemplo, “la fiducia exige un número mínimo de parqueaderos y, al ser un gancho de ventas, la decisión desestimularía el mercado”.

Algunos sugieren que esto encarecería los precios de los metros cuadrados de parqueaderos, ya que se verían como algo suntuario. Qué decir del crédito al constructor, pues, surge otra pregunta de los analistas: “¿Qué banco prestaría para una obra con una limitante que haría que las ventas fueran más complicadas?”.

Martha Moreno, gerente de Camacol regional Bogotá, coincide en que es una medida que no favorece a la ciudad y que, por el contrario, lejos de lograr beneficios, afectará aún más las condiciones de vida de los bogotanos.

Y anota que “la propuesta desconoce la realidad de la movilidad de la capital, carece de equilibrio y es injusta con la ciudadanía en general, cuando no existe como alternativa un sistema integrado de transporte público que cuente con infraestructura suficiente, que satisfaga eficaz y eficientemente la necesidad de desplazamiento y conectividad”.

Finalmente, la directiva coincide en que también generará aumentos en los precios de la vivienda usada en la ciudad y afectará las posibilidades de comercialización de la nueva, ya que ante la imposibilidad de contar con un mecanismo de transporte viable, los hogares van a preferir acceder a edificaciones antiguas construidas con la normatividad anterior.

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