Limpiar la basura de otros, un gran negocio en Europa

Ciudades incapaces de manejar sus desechos, como Nápoles en Italia, acuden a empresas de otros países de la UE

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mayo 30 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-30

Hace pocos días, un tren entró a un depósito en Hamburgo con 500 toneladas de la más reciente importación italiana: basura.

Tomates podridos, café molido, balones de fútbol desinfl ados, la carga era una simple muestra de los ríos de basura que han obstruido las calles de Nápoles y pueblos aledaños durante meses, convirtiéndola en un apestoso símbolo de vergüenza nacional en Italia.

Sin embargo, en los impecables terrenos de Hamburgo, la basura fue recibida con la más calurosa de las bienvenidas. "Esto se ve muy bien", dijo Rüdiger Siechau, presidente ejecutivo de Stadtreinigung Hamburg, una compañía estatal de manejo de desechos que Nápoles contrató para hacer desaparecer su problema de basura.

La planta de Hamburgo es sólo una de varios incineradores en toda Alemania que han fi rmado acuerdos recientemente con el gobierno italiano para quemar hasta 200.000 toneladas de basura napolitana, generando energía, algunas emisiones de dióxido de carbono y mucho dinero.

En Europa, deshacerse de la basura se ha convertido en un gran negocio. De acuerdo con un reporte de marzo del Centro Europeo de Estudio de Manejo de Fuentes y Desperdicios, el 15% de los desperdicios peligrosos del continente, unas 8,6 millones de toneladas, fue desechado en 2003 fuera de su país de origen, el año más reciente con información disponible.

Un 90% del tráfico se dio dentro de la Unión Europea, ya que las ciudades con demasiada basura pagaron a plantas extranjeras dispuestas a procesar los desechos, la mayoría peligrosos. Las plantas en el norte de Alemania cobran entre 150 euros y 250 euros (US$237 a US$394) por incinerar una tonelada de basura, estima Christian Fischer , analista de manejo de desperdicios que es coautor del reporte de marzo.

Para una industria que prospera limpiando la basura que dejan otros, la ciudad portuaria de Nápoles es una mina de oro. Los basureros dentro y cerca de la ciudad han operado bajo un estado de emergencia durante años ya que los residentes han bloqueado los esfuerzos de construir incineradores cerca de sus casas.

En el acaudalado norte de Italia ha habido poca simpatía por Nápoles, la cual se enfrenta a un creciente resentimiento. Cuando a principios de año el ex primer ministro Romano Prodi pensó encontrar un sitio para la basura de Nápoles en el norte del país, un gobernador le advirtió: "Ni un kilo".

Los incineradores alemanes ofrecen una salida al problema. El gobierno italiano pidió a Alemania ayuda en febrero, de acuerdo con Siechau. Funcionarios de las compañías alemanas de manejo de desechos empezaron rápidamente a calcular cuánta capacidad tenían para procesar la basura de Nápoles y cómo la podían transportar.

Se midió el espacio de almacenamiento y se sopesaron las opciones de transporte. Enviar la basura en botes, dice Siechau, era barato, pero poco práctico. "No hay sufi cientes barcos", dijo.

Trasladar la basura por tren a Alemania era una operación más delicada. Aunque la basura doméstica para incineración no es clasificada estrictamente como peligrosa, ese tipo de desperdicio es problemático porque requiere permiso de los países de la Unión Europea para cruzar sus fronteras. Eso significaba involucrar en las negociaciones a Austria, que colinda con Italia y Alemania, explica Siechau.

Luego de meses de negociaciones se alcanzó un acuerdo para enviar 200.000 toneladas de basura napolitana a Alemania por tren. La cifra es equivalente a la cantidad de basura que se quema en una planta de incineración promedio en todo un año, dice Fischer, el analista de manejo de desechos.

La planta de Hamburgo recibirá 30.000 toneladas de basura de Nápoles en un período de 10 semanas.

Siechau dice que la planta cobra más de 100 euros por toneladas. No quedó claro quién iba a pagar por el servicio: la compañía de manejo de desechos dijo que las negociaciones con los italianos se dieron a nivel nacional y municipal.

En una conferencia de prensa en Hamburgo organizada para darle la bienvenida al primer envío de basura hace una semana, directivos de la planta de incineración elogiaron la olorosa carga. La planta quemará la basura a temperaturas por encima de los 1.000 grados centígrados, apunta Siechau, creando vapor de agua para calentar los hogares en Hamburgo.

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