Más líos en el sur

De unas semanas para acá, quienes se encargan de hacer cábalas vienen mirando el futuro cercano de diversas economías latinoamericanas, a la luz de la descolgada en los precios de los productos básicos y del clima de recesión mundial. Como resultado de ese ejercicio, es claro que la región va a tener un tránsito difícil en el 2009, muy por debajo del promedio del último lustro. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional vaticinó hace unos días que el aumento del PIB de América Latina y el Caribe llegaría apenas a 2,5 por ciento el próximo año, 0,7 puntos porcentuales menos que lo pronosticado en octubre. Si bien esas cifras son mejores de las que se anticipan para el mundo en desarrollo, implican que el ingreso por habitante podría llegar a caer y que en algunas naciones habrá un fuerte retroceso.

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noviembre 27 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-27

En medio de semejante panorama, los expertos ven a Ecuador con particular preocupación. Y es que la nación andina no solo depende fuertemente del petróleo, que representa dos terceras partes de sus ventas externas, sino que el Gobierno en Quito ha tomado medidas que pueden acelerar una crisis económica que parece inevitable. Uno de los ejemplos es una actitud hostil contra la inversión extranjera, que ha desembocado en una sequía en las entradas de capital fresco. A regañadientes varias multinacionales han aceptado la renegociación de los contratos firmados para extracción de crudo, pero ello no ha impedido que la producción descienda, pues nadie le quiere apostar a un país en el cual las reglas del juego las dicta el presidente Rafael Correa. Entre todos los casos de arbitrariedad, quizás el más sonado es el de Odebrecht, una conocida firma brasileña que tuvo a su cargo la construcción de una hidroeléctrica ubicada en la amazonia ecuatoriana. A los pocos meses de ser inaugurada, la obra presentó problemas técnicos que llevaron a Correa a acusar a Odebrecht y a decretar su expulsión del territorio. Pero la verdadera crisis tuvo lugar cuando un ministro ecuatoriano afirmó que su país no pagaría una deuda contratada con el Banco Nacional de Desarrollo del Brasil, que aportó 243 millones de dólares para la iniciativa. En respuesta, el Gobierno de ‘Lula’ da Silva llamó a consultas a su Embajador en Quito, la primera vez que pasa algo semejante desde la guerra de la Triple Alianza hace 140 años. Como si enemistarse con las multinacionales y con el presidente de un país que lo ha apoyado no fuera suficiente, Correa también la emprendió contra los tenedores de la deuda pública externa que suma algo más de 10.000 millones de dólares. Apoyado en un informe de una comisión de auditoría, el mandatario dijo que piensa repudiar la cancelación de la mayoría de las obligaciones por haber sido contratadas en forma fraudulenta por los gobiernos que lo precedieron. Debido a ello, el margen de riesgo de dichos títulos en el mercado internacional llegó a 4.493 puntos el jueves pasado, casi 45 por ciento anual, ocho veces el promedio regional. Semejante nivel implica, en términos prácticos, que la posibilidad de conseguir recursos afuera es mínima. Si a eso se le agrega el derrumbe en el precio del petróleo y el hecho de que el presupuesto del 2009 fue construido con un supuesto de 80 dólares por barril, es claro que la economía ecuatoriana va a estar en problemas. Por ahora hay cierto nivel de tranquilidad debido a un superávit comercial importante, pero el deterioro parece inevitable. Para algunos, una salida sería abandonar el esquema de dolarización que es inmensamente popular. El problema es que Correa aspira a ser reelegido en los comicios de abril próximo y sabe que cualquier cambio en la materia puede terminar con sus ambiciones. Otra opción es un fuerte control de importaciones, que comenzó ayer con un alza de aranceles y golpearía a Colombia y a la frontera, pues es conocida la antipatía hacia el Gobierno de Álvaro Uribe. Debido a ello hay quienes creen que cuando en Ecuador se caiga la estantería, parte de los platos rotos los van a pagar quienes viven en el sur, al igual que los exportadores colombianos. '' A las vicisitudes por cuenta de las pirámides hay que agregar la posibilidad del derrumbe de la economía ecuatoriana, que cada vez parece más cercano.WILABR

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