Más listos, más rápidos, más sociales

La mamá de Alejandro todavía no entiende su forma de estudiar y hacer tareas. “Siempre tiene su música puesta, no suelta el celular mandando mensajes, en el computador tiene abiertas varias ventanas: con un videojuego, la del Messenger y habla como con tres amigos al mismo tiempo, escribe cosas en Facebook y, además, tiene alguna otra página de la que, dice, está sacando datos para un trabajo”.

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mayo 31 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-31

Pero esta mamá se sorprende aún más cuando recibe los informes y calificaciones de su hijo: “al chino le va bien”. Ella no sabe cómo hace para concentrarse y para poder atender tantas cosas al mismo tiempo. “Pero si le pregunto qué le dije, contesta así no me ha puesto atención”. Cuando compara el comportamiento de su hijo con el de ella a su misma edad, 17 años, Marta también se sorprende de lo ‘amiguero’ que es. “Los amigos de uno eran los del curso y los de la cuadra. Él tiene amigos en todos lados, de diferentes colegios, barrios. No sé a qué horas conoce tanta gente.” Eso le agrada, que sea abierto, sociable, en cambio no le parece tan bueno cuando la confronta. “Yo nunca le hubiera hablado a mis papás como él me habla a mí”. Lógicamente Marta -la mamá- hace parte de la Generación X y Alejandro -el hijo- de la Generación Einstein. Eso significa, uno, que nacieron después de 1988, y dos, que son “más inteligentes, más rápidos y más sociables”, según Jorem Boschma, un holandés experto en mercadeo para niños y jóvenes de esta generación. Diez años haciéndoles seguimiento, escuchándolos, viendo cómo se comportan le dieron material suficiente para escribir el libro Generación Einstein (acaba de ser publicado en España), que aunque está más enfocado hacia el mercadeo, permite a muchos adultos entender un poco el mundo de estos jóvenes. SON DIGITALES Definitivamente ellos sí nacieron con un chip en su ADN, el que no estaba incluido en el de la Generación X. Son totalmente digitales, están conectados con el mundo las 24 horas día, los siete días de la semana, y en consecuencia, dice Boschma, “entienden mejor el mundo que nosotros. Esto provoca que sean capaces de hacer cinco cosas a la vez”, como Alejandro. Según Boschma, “tienen una puertecita en el cerebro, que abren y cierran con facilidad. Lo que tenemos que hacer es intentar que la abran para nosotros”. Y para ello, la peor estrategia es creer que se comportan como sus padres a la misma edad. Esta capacidad para atender varios asuntos al mismo tiempo, se debe a un uso mayor del hemisferio derecho del cerebro, la parte más creativa, en detrimento del hemisferio izquierdo, el más racional. Los valores de esta generación también han cambiado. Ellos valoran la autenticidad y la sinceridad, les gusta que las personas estén a favor de algo y que expresen su opinión con claridad. Se plantean el porqué de las cosas y no se conforman con escuchar una sola opinión. La misma autenticidad es la que esperan de los demás, especialmente de los adultos (e incluso de las marcas), ya que a través del mundo digital pueden descubrir fácilmente posibles engaños. Y si algo no les gustó, pueden destruirlo a través de sus redes (Messenger, blogs y fotologs).La autenticidad es un gran valor para ellos Esta generación nació acostumbrada a la prosperidad: padres que trabajan, ingresos estables, dinero que alcanza para darse gustos y mayores posibilidades de elección. Por eso para ellos, conseguir dinero es una forma de mantener ese estatus, pero no un fin. No están dispuestos a renunciar a su satisfacción personal y ningún trabajo les hará renunciar a lo que cada uno entienda por su felicidad. Son jóvenes poco abnegados y la disciplina no es la principal característica de su comportamiento. En cambio prefieren que sus opiniones sean escuchadas y tenidas en cuenta, y quieren influir en su entorno, participar de las decisiones. Otras características de esta generación son: • Cuestionamiento de la autoridad. El acceso a múltiples fuentes de información ha desautorizado ante ellos a los tradicionales monopolios del conocimiento sustentados por los medios de comunicación y las autoridades en general. No aceptan imposiciones, solo respetan las pruebas. • Prácticos y críticos. Conscientes de que hay más información de la que pueden asimilar, la discriminan con rapidez prestando atención a la que consideran relevante. • Nuevas formas de socializar. El computador ha dejado de ser una refinada máquina de escribir para convertirse en una herramienta de socialización: chats, mensajerías instantáneas, blogs, comunidades virtuales. La economía en la que van a empezar a desarrollarse está basada en el conocimiento, donde el talento es la fuente de riqueza. De ahí que el poder de negociación que tiene un trabajador ante el empleador se incrementa exponencialmente cuando su poder se basa en su cerebro. En este aspecto, los Einstein son: • Independientes. Muchos compaginan sus estudios con algún trabajo para poder salir, comprar y para intentar ganar independencia. • Informados y preparados. Esto les permite moverse en un mercado laboral global, en el que sus puntos fuertes son la creatividad y el conocimiento. • Poder de negociación. Harán valer su creciente poder de negociación y será una auténtica realidad que los recursos humanos son lo primero, obligando a empresas a adoptar una actitud creativa y negociadora. BRECHA GENERACIONAL DOS SIGLOS. La generación X (1960-1985) descubrió Internet en la edad adulta y la utiliza principalmente como fuente de información. Además, económicamente le tocó esforzarse mucho por la crisis de los 80, que generó entre sus miembros un sentimiento de relativismo generalizado y poca confianza en un futuro. La Generación Einstein (1988 -actualidad) nace en una época de crecimiento y prosperidad económica que fomentó en ella un espíritu positivo de confianza en el futuro y en sus posibilidades personales. Crecen en la sociedad de la información, que consumen “anywhere, anytime, anyplace”. WILABR

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