Las ‘locas’ del TLC

La decisión del Gobierno de abrir las puertas a la carne de vacas mayores de 30 meses a cambio de que el gobierno de Estados Unidos notificara al Congreso la intención de firmar un tratado de libre comercio con Colombia, lo que efectivamente ocurrió el 24 de agosto, es inaceptable y temeraria, por el peligro que entraña para la salud pública, ya que esa carne es la que mayor riesgo tiene de ser portadora de la denominada ‘enfermedad de las vacaslocas’ (Encefalopatía Espongiforme Bovina -BSE-), la cual afecta el sistema nervioso central del ganado, es transmisible a los humanos y siempre es mortal.

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agosto 29 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-29

El Ministro de Protección Social trató de justificar la decisión afirmando que “se tomarán todas las medidas necesarias, a través del Invima, para eliminar cualquier riesgo para la salud” (PORTAFOLIO, agosto 25, p.7). La verdad es que ‘eliminar cualquier riesgo’ es imposible porque, como lo ha informado el propio Departamento de Agricultura de Estados Unidos -Usda-, el agente transmisor de la enfermedad -aún no completamente caracterizado- no muestra una respuesta inmune en el huésped, lo que impide el desarrollo de tests de diagnóstico en el animal. O sea que será prácticamente imposible determinar con plena seguridad si la carne importada está o no envenenada. Desde que se descubrió la enfermedad en Gran Bretaña en 1986, se han presentado más de 180.000 casos, con referencia tanto a ganado bovino, como a ganado ovino, venados y alces. También se han detectado variantes en gatos y minks. Lo que significa que el peligro es bastante generalizado. Igualmente, hay evidencia científica de que la enfermedad es transmisible a los humanos. En éstos las enfermedades de este grupo son, entre otras, la Enfermedad Creutzfeld-Jacob (CJD) y el Kuren, el cual se dio en los aborígenes de Papua-Nueva Guinea, por haber sido caníbales. En Gran Bretaña, por ejemplo, en 1996 se detectaron 10 casos de CJD y todos fueron asociados, como única explicación, al consumo de carne bovina con BSE. Experimentos del doctor Stanley Prusiner también han demostrado esta conexión. Como se ve, no se trata de un asunto de poca monta. Lo que está de por medio en la concesión hecha a los Estados Unidos para que se desencarten de las vacas viejas que no les reciben los países libres, es nada menos que la salud de los colombianos. También la estabilidad del sector ganadero y de la industria de alimentos, por el veto que muchos países seguramente impondrán a la compra de carne colombiana en todas las formas, incluidos la carne fresca, los embutidos y los concentrados para aves y peces. Otra razón para rechazar la claudicación del Gobierno es que nadie puede garantizar que el TLC vaya a ser aprobado por el Congreso de Estados Unidos, por dos hechos complementarios entre sí. El primero, que el TLC no podrá ser votado antes del segundo trimestre del próximo año, ya que el Congreso actual no alcanza a hacerlo este año y el nuevo sólo comenzará a ejercer funciones a finales de enero, debiendo dedicar los primeros meses preferentemente a temas presupuestales. El segundo, que si en las elecciones de noviembre se fortalecen los demócratas, probablemente el TLC no pasará, pues aquellos son poco amigos del libre comercio por considerar que afecta las fuentes de trabajo nacional y contarán con el apoyo de un puñado de Republicanos dispuestos a defender intereses puntuales de su electorado. En Washington se dice que para no forzar el voto Republicano, Bush quiere asegurar por lo menos 30 votos demócratas antes de llevar otro TLC a votación. En un ambiente polarizado, donde los ojos del Partido Demócrata están puestos en el desprestigio creciente del Presidente, ésto se considera prácticamente imposible. Recuérdese que la aprobación del Cafta únicamente contó con 15 votos demócratas. Así que con su decisión el Gobierno está corriendo el riesgo de quedarse con las ‘vacas locas’ y sin el TLC, lo que la opinión pública no le perdonaría. Más si le suena la flauta y se queda con todo, es claro que habrá un gran perdedor: la salud pública. Bastante daño se le hará a ésta con las cláusulas del tratado que demoran la oferta de medicamentos competidores económicos (de marca y genéricos) y suben el gasto en salud de las familias y del Sistema de Salud, como para agregar la amenaza de una enfermedad mortal. Finalmente, la bienvenida a las ‘vacas locas’ es la señal de que vendrán otras exigencias extra tratado de Estados Unidos, abusando de la debilidad y la sumisión de nuestro Gobierno, como ha sido el denominador común de este proceso pletórico de chantajes y concesiones sin contraprestación. Cuántas exigencias y cuáles, no lo sé. Por lo pronto denuncio una que veo venir y que será otro golpe fatal a la salud: la eliminación del control de precios de los medicamentos. Así se desprende de una carta enviada por Afidro, el gremio de las multinacionales farmacéuticas, a los ministros de Comercio y de Protección Social con fecha julio 28, en la que les advierten que si el Gobierno persiste en un proyecto de control de precios que tiene preparado, “podría verse incurso dentro de la tipificación de la expropiación indirecta”, lo que -agregamos nosotros- se traduciría en demandas multimillonarias contra el Estado. Pero de ésto nos ocuparemos en otro artículo. Ojalá el Presidente y los ministros, con el responsable de la protección social a la cabeza, entiendan que su jueguito con la salud pública costará al ciudadano raso y al Sistema de Salud ‘sangre, sudor y lágrimas’. ¡La salud no es negociable! Director Misión Salud "La bienvenida a las ‘vacas locas’ es la señal de que vendrán otras exigencias extra tratado de Estados Unidos, abusando de la debilidad y la sumisión de nuestro Gobierno, como ha sido el denominador común de este proceso pletórico de chantajes y concesiones sin contraprestación”."Ojalá el Presidente y los ministros, entiendan que su jueguito con la salud pública costará al ciudadano raso y al Sistema de Salud ‘sangre, sudor y lágrimas’.

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