Los logros de la llegada a la Luna se viven en la Tierra

El Programa Apolo, una de las grandes hazañas en la historia de la humanidad, fue diseñado por la agencia espacial estadounidense NASA para llevar astronautas a la Luna y retornarlos a salvo. Seis misiones alunizaron con 12 tripulantes, realizaron diversos experimentos científicos entre 1969 y 1973 y retornaron con muestras del suelo lunar.

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julio 18 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-18

Pero, ¿cómo fue posible este extraordinario logro comparable con la construcción de la Muralla China y las grandes pirámides de Egipto? Las tres involucraron a toda una nación en un objetivo común con inmensos recursos humanos, financieros y técnicos. Hacia 1967, la NASA tenía el 4 por ciento del presupuesto de Estados Unidos e involucraba directamente a unas 400.000 personas. Sorprendente sobre todo si se considera que apenas siete años antes la misión suborbital, con Alan Shepard, consistía en una cápsula apenas más grande que un automóvil pequeño. Las misiones Apolo se diseñaron para derrotar a los soviéticos en la carrera hacia la Luna y de los 21 astronautas sólo uno, en la última misión Apolo XVII, era civil; todos los demás fueron militares. La primera misión en llegar a la Luna el 20 de julio de 1969 fue la Apolo XI con Neil Armstrong, el primer ser humano en tocar el suelo lunar, seguido por Edwin Aldrin, mientras Michael Collins permaneció en órbita. La excursión duró apenas dos horas y media y la máxima distancia que se alejaron del modulo lunar fue 50 metros. Esta tripulación retornó a la Tierra con 22 kilos de muestras. Si se juzga a primera vista el resultado, cada kilo de rocas de la Luna costo miles de millones de dólares. Sin embargo, el programa y su misión Apolo XI demostraron que es posible viajar a otros mundos, realizar investigaciones en ambientes hostiles y regresar a la Tierra. Desde el punto de vista científico, el programa fue un rotundo éxito: incluyendo la última misión, el programa desarrolló 90 experimentos en órbita, y en la Luna se instalaron seis estaciones científicas fijas, se recolectaron 382 kilos de muestras de diversos lugares y se tomaron casi 30.000 fotos. Nuestro conocimiento sobre el satélite natural de la Tierra y el sistema solar se expandió notablemente. Además, gracias al programa Apolo, la NASA se desató un extraordinario progreso que ahora hace parte de la vida cotidiana de todos. Inventos espaciales en la vida diaria Los inventos para el espacio y sus aplicaciones en la Tierra han pasado a formar parte de la vida cotidiana, la cual sería hoy mucho más difícil si no existieran los utensilios inalámbricos, los pañales desechables, los sartenes antiadherentes, los termómetros digitales o los códigos de barras, que han simplificado el comercio minorista, y que fueron un invento de la NASA para identificar los millones de piezas de sus naves. Para los científicos, la aplicación más importante de la ciencia espacial ha sido el GPS, que permite ubicar con precisión un punto en cualquier lugar del planeta con la ayuda de satélites. Los monitores cardíacos para controlar la salud de los astronautas son hoy de uso corriente en los hospitales, así como los lentes de contacto, desarrollados para proteger a los navegantes del espacio de la luz ultravioleta. Otros inventos son el teflón para proteger a los cohetes, los alimentos deshidratados, y los nuevos tubos de pasta dentífrica que contenían los alimentos de los astronautas en la ingravidez del espacio. El último de los avances de la era espacial es un sistema de conversión de la orina en agua potable que ya se usa en los transbordadores y en la Estación Espacial Internacional (EEI). De lo extraordinario a lo común Directamente del programa Apolo se derivaron aplicaciones insospechadas tanto para la ciencia como para la vida cotidiana. Por ejemplo, se desarrollaron trajes de aislamiento para corredores de autos, para técnicos de reactores nucleares y para adultos y niños enfermos que requieren aislantes especiales. También máquinas de filtración con aplicación en equipos de diálisis, acondicionadores cardiovasculares, materiales de filtración de radiaciones y tecnologías para purificar agua. El horno microondas, la comida congelada, el velcro, los lentes de contacto y el láser son objetos e instrumentos corrientes que hoy no existirían si no hubiera sido por las tecnologías desarrolladas a partir de la exploración espacial. ¿No es suficiente? Entre los descubrimientos más útiles de la NASA en los últimos 40 años se han calificado, por ejemplo, el agujero de la capa de ozono, el deshielo de los polos, el calentamiento global, la tecnología de los sistemas de posicionamiento global GPS, los pronósticos meteorológicos con tecnología satelital y la ubicación de las fuentes de energía en el mundo. Pero es en los campos de la miniaturización, las comunicaciones, los computadores y los nuevos materiales en donde se reconoce que el mundo sería bien distinto si no habríamos ido al espacio exterior. Son estas aplicaciones las que ahora inciden en nuestra vida diaria, de manera a veces imperceptible, en el sanitario, la cocina, el carro y la oficina. Un habitante promedio de una urbe, desde que se despierta hasta que llega a la escuela u oficina dos horas después, ha utilizado 40 aplicaciones derivadas de la tecnología espacial. '' Los inventos para el espacio y sus aplicaciones en la Tierra son ya parte de la vida cotidiana”. WILABR

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