Los logros y retos del sector financiero

Se reunió en Cartagena, la semana pasada, la asamblea anual de la Asociación Bancaria. Es una buena ocasión ésta para reflexionar sobre los logros que registra el sector financiero y sobre las responsabilidades que le incumben en el desarrollo futuro del país.

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agosto 14 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-14

Un sector financiero sólido y eficiente es condición indispensable para asegurar el desarrollo exitoso de cualquier país. Sin él no es posible asignar el ahorro de la economía hacia las inversiones más rentables. Sin él no funciona el sistema de pagos en los negocios. El sistema financiero es al cuerpo económico lo que el flujo sanguíneo es al cuerpo humano. Pues bien, una primera constatación que hay que hacer es que afortunadamente el sistema financiero luce robusto y sólido en este momento, luego de que estuvimos a punto de enfrentar una crisis sistémica a finales del siglo pasado. Aquella bomba de tiempo que estuvo a punto de estallar logró desactivarse -con gran esfuerzo y tino por parte de las autoridades de entonces- y hoy estamos viendo los buenos resultados. Según los más recientes estudios del Banco de la República los activos del sistema financiero crecieron en 2005 en un 12 por ciento (incremento satisfactorio si se piensa que la inflación no llegó al 5 por ciento); la cartera sin incluir las titularizaciones se elevó en un 11,3 por ciento mostrando un énfasis especial en el crédito de consumo; el cubrimiento de la cartera en términos de provisiones alcanza un satisfactorio 163 por ciento; las utilidades del sistema fueron el año pasado de 3,4 billones de pesos lo que representa una rentabilidad sobre activos del 2,8 por ciento; y el margen de solvencia alcanza guarismos del 13,5 por ciento bien por encima al mínimo requerido del 9 por ciento. Todas estas satisfactorias tendencias se han mantenido a lo largo de lo que va corrido del 2006. ¿Cuáles son las responsabilidades que le incumben al sector financiero en el futuro del desarrollo económico del país? En primer lugar competir entre sí; competir aguerrida y lealmente. Son los casi 20 millones de usuarios del sistema financiero (los ahorradores y quienes solicitan créditos y servicios bancarios de toda índole) los que resultan más beneficiados con la competencia. Y los que salen también más perjudicados por cualquier colusión que llegue a presentarse. La nueva Superintendencia Financiera -que está estrenando moldura jurídica y administrativa- debe mantener como una de sus más altas prioridades vigilar para que la sana competencia entre los agentes del sistema crediticio sea en todo momento una realidad. Y si como consecuencia del TLC llegan a Colombia más bancos e intermediarios financieros que le inyecten mayor tecnología y más competencia al servicio bancario, tanto mejor. Más allá de las campañas publicitarias para mostrar una cara amable de los bancos se necesita, ante todo, que en la realidad su cara y su ademán sean amables para con los clientes. El sistema bancario se está beneficiando en estos momentos de la baja inflación y de la alta liquidez que imperan en la economía colombiana. Debe aprovechar estas circunstancias para prestar con más facilidad. Para moderar el costo de sus servicios no crediticios a la clientela. Para mantener menos papeles oficiales (TES) en sus portafolios (lo cual, de paso, disminuiría el riesgo que una alta concentración en este tipo de inversiones representa), y abrir así más fluidamente el abanico de ofertas crediticias a su clientela. El utilizar las opciones que ofrece el llamado “Banco de las oportunidades” -recientemente reglamentado- para aumentar los denominados corresponsales bancarios y para bajar a la calle en busca del cliente menudo -es una buena ocasión para ponerse a tono con los tiempos que corren. La llamada ‘bancarización’, o sea, la mayor profundización social de los servicios bancarios es una de las características de las sociedades modernas dinámicas. Colombia no puede quedarse atrás en ésta tendencia universal hacia una mayor democratización de los servicios crediticios."En Colombia hay que democratizar los servicios crediticios”.

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