Luces amarillas

Luces amarillas

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mayo 29 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-29

El apretón de manos que se dieron la semana pasada en Brasilia los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, durante la celebración de la cumbre de la Unión Suramericana de Naciones, fue recibida con júbilo en algunos sectores colombianos que estaban nerviosos ante varias arremetidas verbales de Caracas. La razón es que en la medida en que la desaceleración en algunos ramos de la producción es más intensa, ésta ha podido ser paliada en parte por la dinámica de ese mercado. Según cifras de la Cámara Colombo Venezolana, las ventas al país vecino aumentaron 43 por ciento en marzo y 86 por ciento en abril. Si a eso se le agrega que en el primer bimestre el crecimiento de las exportaciones había sido de 85 por ciento, de acuerdo con el Dane, todo indica que será fácil romper el récord del 2007, cuando éstas llegaron a 5.210 millones de dólares. Pero más allá de la euforia, las luces amarillas del otro lado de la frontera siguen encendidas. Así lo confirmó ayer el Banco Central de Venezuela cuando informó que el crecimiento de la economía había sido de 4,8 por ciento en el primer trimestre del 2008, cuatro puntos porcentuales por debajo de la cifra de un año atrás. Lo curioso es que eso ocurrió al tiempo que los precios internacionales del petróleo iniciaron una escalada alcista que todavía continúa y que ha sido cercana al 80 por ciento. Sin embargo, las exportaciones de crudo pasaron de 18.138 a 20.459 millones de dólares en el lapso anotado, una subida de apenas 12,8 por ciento. Eso no quiere decir, por supuesto, que al régimen bolivariano se le estén acabando los dólares. Como es conocido, el Gobierno chavista decidió apretar las clavijas después de que las importaciones crecieran 40 por ciento y llegaran a 45.463 millones de dólares en el 2007, en respuesta a un apetito desmedido por todo lo extranjero. En consecuencia, fueron impuestas normas más duras para el giro de divisas y aplicadas cuotas para bienes específicos como los vehículos, con lo cual el ahorro ha sido notorio. De acuerdo con las estadísticas del BCV, las importaciones no petroleras llegaron, al final de marzo, a 9.496 millones de dólares, 2.880 millones menos que en igual período del año pasado. Así las cosas, la inquietud más grande tiene que ver con la marcha de otros agregados. Por un lado, es conocido que la inflación sigue elevada y que probablemente se acerque al 30 por ciento en diciembre próximo. Por otro, la pérdida de dinámica fue generalizada. De tal manera, la construcción redujo su crecimiento desde 27 por ciento en el primer trimestre del 2007 a 2,6 por ciento; la industria desde 6,8 a 1,4 por ciento; el comercio desde 20,8 a 5,7 por ciento; el transporte de 16,4 a 5 por ciento; y las instituciones financieras y seguros pasaron de un avance de 28,8 por ciento, a una caída de 6,4 por ciento. A su vez, la inversión también tuvo un retroceso del 1,8 por ciento. Parte de la dificultad para entender qué está pasando tiene que ver con la carencia de información sobre la producción petrolera. Más allá de las inmensas reservas de crudo con que cuenta Venezuela, estimadas en 130.000 millones de barriles, la estatal Pdvsa ha tenido problemas para cumplir con sus cronogramas de extracción de crudo desde hace algunos años. En buena medida, lo sucedido está relacionado con la huelga de mediados de la década que desencadenó despidos masivos, incluyendo a algunos de los técnicos más brillantes, muchos de los cuales prefirieron irse a otras latitudes. También está la falta de inversión debido al ambiente hostil hacia las multinacionales, como lo prueba el hecho de que la cantidad de torres extractoras sería el mismo de comienzos de la década. Como resultado de ese y otros factores, hay entidades que estiman el bombeo de petróleo en unos 2,4 millones de barriles al día, 800.000 menos que en el año 2000. Tal situación debería constituir un llamado de alerta en Colombia. Para decirlo con claridad, los números indican que hay vulnerabilidades crecientes en Venezuela y que estas no dependen tan solo de las buenas o malas relaciones que se puedan tener con Hugo Chávez. '' A pesar de los elevados precios del petróleo, a la economía venezolana le fue muy regular durante el primer trimestre del 2008. Esa no es una buena noticia para Colombia”WILABR

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