Más luces que sombras en el sector de hidrocarburos

El sector petrolero es la oportunidad tangible que tiene hoy el país para acelerar su desarrollo económico y social.

El sector de hidrocarburos cerró el 2013 con buenas cifras.

Archivo Portafolio.

El sector de hidrocarburos cerró el 2013 con buenas cifras.

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mayo 15 de 2014 - 07:32 p.m.
2014-05-15

Las cifras del 2013 señalan un buen desempeño del sector. Récord en cuanto a producción, al alcanzar la cifra del millón de barriles, y números altas en cuanto a sísmica y exploración. Sin embargo, fue un año decepcionante para la industria petrolera.

La cifra de producción es 6 por ciento menor que lo planificado. Esa disminución se debe sobre todo a los ataques terroristas a la infraestructura, sustancialmente mayores que los del 2012. La exploración sísmica terrestre cayó en un 63 por ciento frente al 2012 y solo logra el desempeño positivo gracias a lo realizado costa afuera en el mar Caribe. La actividad en pozos exploratorios es alrededor del 10 por ciento inferior a la del 2012.

Las buenas noticias son que las compañías del sector encuestadas en julio del 2013 manifestaron seguir interesadas en invertir en el país, a pesar de que en los últimos dos años no han podido ejecutar de forma adecuada presupuestos de inversión: ataques terroristas, bloqueos a las operaciones, y demoras e incertidumbres en licencias ambientales explican esta situación.

A nivel regional, las empresas han visto incrementar los bloqueos, que se han multiplicado por cinco en los últimos cuatro años. A ello se suman demoras por consultas previas y consultas populares. Hay descontento de las regiones productoras, primero por los impactos que genera el sector, pero principalmente por el nuevo sistema de distribución de regalías, que es entendido como un ‘despojo’ a los departamentos y municipios petroleros. Se bloquean y prohíben las operaciones petroleras como mecanismo para presionar por una contrarreforma al régimen de regalías.

De otra parte, las licencias ambientales son impredecibles y se demoran en promedio 16 meses, cifra superior a los 6 en que se venían entregando en la última década. Si bien existen avances de las autoridades que permiten ser optimistas, todavía no se da la disminución de esos tiempos. Es fundamental repensar el modelo de licenciamiento por uno nuevo que enfatice en el control y seguimiento de las operaciones, más que en la evaluación previa.

El problema de fondo es que las proyecciones fiscales de mediano plazo indican que se requiere una producción anual de poco más de 1’140,000 barriles por día durante los próximos 10 años para mantener el equilibrio fiscal. Esto implica incorporar reservas por más de 5.000 millones de barriles en la década que viene. El país tiene potencial geológico por materializar: inversión adicional en campos existentes, crudos pesados, yacimientos no convencionales y la exploración en el mar, entre otros.

Para ello es necesario mantener las reglas de juego, así como impulsar la busqueda de yacimientos no convencionales y los recursos en el mar, facilitar las operaciones relativas a crudos pesados, e impulsar mejoras en el recobro de reservas en campos existentes. En materia de seguridad, es claro que los cambios en las estrategias de las Fuerzas Militares así como la asignación de más pie de fuerza, van a producir un cambio en la tendencia de inseguridad en algunas regiones.

El sector petrolero es la oportunidad tangible que tiene hoy el país para acelerar su desarrollo económico y social. Hay que atender unos retos para que las empresas puedan invertir todo lo que desean, en beneficio del país.

 

Alejandro Martínez Villegas.
Presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo

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