el lujo se renueva en Bal Harbour El centro comercial de Miami quiere reconquistar a los rico

En tiempos de crisis prolongada hay espacio todavía para el lujo refinado, y esa es la apuesta de Bal Harbour, el reconocido complejo de tiendas de Miami, que busca atraer turistas con los bolsillos repletos. Y los latinoamericanos son sus principales candidatos.

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mayo 25 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-25

Las marcas más caras de relojes, bolsos, ropa o zapatos se concentran en este lugar, junto a pequeños restaurantes en un ambiente relajado. En el ir y venir de personas de todas las edades también se observa a onmipresentes agentes privados de seguridad de algunas de las tiendas. Construido hace 46 años en lo que fueron unas barracas militares, Bal Harbour se ha quedado pequeño y anticuado en comparación, por ejemplo, con la otra gran galería comercial de Miami de gran lujo: Merrick Park. Durante cuatro décadas, Bal Harbour, en plena Collins Avenue en el norte de Miami Beach, y a un centenar de metros de la playa, ha atraído a los ricos latinoamericanos y europeos. Stanley Whitman, propietario de la galería, quiere ahora construir un cine y ampliar el espacio para otras 50 tiendas más en un costoso proyecto de renovación. El cine, por ejemplo, no será como cualquier otro. Asientos anchos de cuero con un servicio exclusivo de comida para experimentar otra forma distinta y placentera de ver una película. La expansión del complejo comercial de Bal Harbour es un signo más de la revitalización económica en el sur de Florida y el atractivo de Miami para los turistas de cualquier nacionalidad. Las tiendas de Bal Harbour sobrepasaron en el 2010 por primera vez los 500 millones de dólares en ventas. Se trata de uno de los centros con mayores ingresos por metro cuadrado de todo EE. UU. TALENTO NACIONAL Y como complemento a una jornada de compras, dos empresarios colombianos han comprado y renovado un hotel de gran lujo a escasa distancia del complejo comercial. Se trata del One Bal Harbour Resort, que se publicita como un hotel de gran lujo con un toque contemporáneo y un servicio de primera destinado a mimar a los clientes con todo tipo de detalles. Juan Camilo Arévalo, de 30 años de edad, y su hermano Jorge, de 34, no se lo pensaron dos veces cuando en el 2009, en plena crisis financiera e inmobiliaria, el hotel se puso en venta en el mercado a un precio de ganga. "Fue una oportunidad que no podíamos desaprovechar", señaló Juan Camilo, cuya familia tiene ya la experiencia de gestionar hoteles boutique en Colombia, como el que disponen en las paradisiacas playas de las islas del Rosario en Cartagena.HELGON

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