Lula: ¿‘inflado’ por unas palabras de Barack Obama?

Barack Obama no podía haber imaginado que un diálogo informal con el Presidente de Brasil complicaría los esfuerzos estadounidenses por impedir que Irán desarrolle armas nucleares.

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febrero 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-02-27

El 2 de abril, cuando los líderes del mundo se reunieron en Londres para un encuentro del G-20, Obama se acercó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y le dijo: “Aquí está mi amigo (“That’s my man right here”, fueron sus palabras en inglés). Me encanta este hombre. El político más popular sobre la Tierra”. Lula, que no habla inglés, no entendió la broma amistosa de Obama. Al día siguiente, la prensa de Brasil informó que el Presidente de Estados Unidos había llamado a Lula ‘the man’, que en portugués no se traduce como “mi amigo”, como Obama quiso llamarlo, sino como “el líder más importante del Universo". Este error de traducción de una observación improvisada resultó no ser menor. Muchos brasileños consideraron que Obama estaba confiriéndole estatuto de primer mundo a un país que habitualmente no recibe el respeto que se merece. A continuación, el nivel de aprobación ya alto de Lula se disparó a 80 por ciento. Lula se hace querer por los brasileños recordándoles que él es uno de ellos, alguien que creció pobre y está cansado de que lo traten como ciudadano del mundo de segunda. Disfruta diciéndole a la gente que la crisis financiera global fue causada por Estados Unidos y otros países ricos, no por Brasil. Eso es verdad, por supuesto, y a los brasileños les encanta que su líder lo repita en los discursos. A Lula nunca nadie lo ha acusado de no tener un ego saludable. O sea que no resulta sorprendente que aceptara esta inflada interpretación de la afabilidad de Obama. Desde el encuentro en Londres, el Presidente brasileño pasó a estar convencido de que puede resolver la mayoría, si no todos, los grandes problemas del mundo, desde una crisis política interna en Honduras hasta el conflicto árabe-israelí, el cambio climático global y ahora incluso el visible empeño de Irán en tener bombas atómicas. El 8 de febrero, luego del anuncio de Irán de que estaba produciendo 20 por ciento de uranio enriquecido -lo que allana el camino al material de grado superior utilizado en armas nucleares-, diplomáticos europeos dijeron a Le Monde que los brasileños estaban dificultando al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas imponer sanciones económicas al país islámico. Las sanciones requieren la aprobación de nueve de los 15 miembros del consejo. Los cinco miembros permanentes -China, Francia, Rusia, el Reino Unido y Estados Unidos- tienen poder de veto. Los chinos, que le compran petróleo a Irán y tienen intereses comerciales en el país, como la construcción de una refinería con un costo de 3.000 millones de dólares, se oponen a las sanciones. Pueden llegar a censurar la iniciativa, a menos que los otros cuatro miembros permanentes logren obtener el apoyo de cinco miembros temporarios más, entre ellos un país emergente fuerte como Brasil. Esto ayudaría a aislar a los chinos posiblemente llevándolos a abstenerse de votar. "Lula se hace querer por los brasileños recordándoles que él es uno de ellos, alguien que creció pobre y está cansado de que lo traten como ciudadano de segunda”.ADRVEG