Los lunares de la nueva reforma tributaria

La reforma tributaria ha sido publicitada por el Gobierno, como una reforma estructural que elimina inequidades y fomenta la inversión.

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agosto 16 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-16

En realidad, el tan anunciado cambio estructural lo que hace es divorciar totalmente la renta fiscal, de la utilidad real que obtienen los contribuyentes. Los estados financieros de las empresas nada tendrán que ver con las declaraciones de renta, pues la reforma elimina las depreciaciones, las nociones de costo, y en general toda aquella información que sirve de base a las empresas para medir su comportamiento económico. Todo ésto, para abrir el paso a la deducción, en el mismo año, del costo de importación o adquisición de los activos fijos y el software, lo que seguramente generará pérdidas importantes en una serie de contribuyentes. Si a lo anterior añadimos el ‘golpe’ que se le da a la inversión en vivienda, al ahorro y a la inversión extranjera, el panorama es francamente desolador. Veamos algunos casos: 1. Los fondos de pensiones que se nutren del ahorro asalariado, se ven severamente lesionados, al eliminarse el beneficio tributario que impulsaba a los trabajadores a ahorrar en estos fondos. 2. Los beneficios que tienen los trabajadores para invertir en vivienda también desaparecen, al igual que desaparecen todos los beneficios existentes para el trabajo asalariado, con lo cual, los trabajadores que utilizaban todos los beneficios de ley, aumentan su tributación en rangos que van de $0 de impuesto a más de 3 millones para trabajadores con salario de $5 millones en el 2007, y de $0 de impuesto a más de $10 millones, en trabajadores con salario de $9 millones en el 2007. Los trabajadores que se acogieron al salario integral, confiando en la promesa gubernamental de que tendrían exento el 25 por ciento de su salario, por corresponder a prestaciones sociales no gravadas (cesantías), encuentran ahora que la opción menos desfavorable, es la de retornar al antiguo sistema de salario con prestaciones sociales. Como corolario de lo anterior, los contratos de construcción incluidos los de construcción de vivienda, se gravan con un IVA del 16 por ciento sobre el valor total del contrato. 3. A finales del 2005 se aprobó una ley para incentivar la inversión en las Zonas Francas. Al amparo de estos beneficios una gran cantidad de empresas se instalaron en las Zonas Francas. La reforma elimina estos beneficios, generando así una gran inseguridad jurídica para la inversión en Colombia. 4. El denominado ahorro colectivo en los Fondos Comunes, Fondos de Valores y Fondos de Inversión, sufre un rudo golpe, pues los ahorradores en estos fondos pasan de tener una tarifa que oscila entre 6,74 por ciento y el 13,48 por ciento, a tarifas que fluctúan entre el 16,33 por ciento y el 32 por ciento. 5. Los Fondos de Inversión de Capital Extranjero, que en la legislación actual no son contribuyentes, se vuelven contribuyentes, y los giros al exterior de rendimientos financieros se gravan al 32 por ciento, lo cual sitúa la tarifa efectiva de los inversionistas en dichos fondos, en aproximadamente el 40 por ciento. 6. Actualmente los dividendos que perciben los inversionistas extranjeros se sujetan a una retención del 7 por ciento, lo cual sitúa la tributación del inversionista en un 39,5 por ciento para el 2007, si se tiene en cuenta el impuesto que paga la sociedad que distribuye los dividendos. La reforma aumenta esta tributación al 54 por ciento, al establecer una retención por giros al exterior del 32 por ciento. 7. A pesar de que se crea la posibilidad de deducir en el mismo año, la inversión en activos fijos tangibles y software, las empresas se verán afectadas seriamente, pues la reforma no permite la deducción de los gastos indirectos, como publicidad, arrendamientos, y en general gastos administrativos, y tampoco permite la deducción de los gastos en que incurren las empresas nuevas para su creación, pues las deducciones únicamente se aceptan cuando tienen relación directa con el ingreso, de tal suerte, que si no hay ingreso no hay gastos deducibles. Si lo que pretende el Gobierno, es reducir la tarifa del impuesto sobre la renta y en compensación extender el IVA a todos los productos, incluida la canasta familiar, no se justifica un cambio total en las reglas de juego, que termina distorsionando la utilidad que obtienen los contribuyentes, que constituye la razón de ser del impuesto sobre la renta, y que además conspira contra el trabajo asalariado, la inversión en vivienda, el ahorro colectivo y la inversión extranjera. "Los trabajadores que se acogieron al salario integral, confiando en que tendrían exento el 25 por ciento de su salario, encuentran ahora que la opción menos desfavorable, es la de retornar al antiguo sistema de salario con prestaciones sociales”."Los estados financieros de las empresas nada tendrán que ver con las declaraciones de renta, pues la reforma elimina las depreciaciones, las nociones de costo, y en general toda aquella información que sirve de base a las empresas para medir su comportamiento económico”.Alba Lucía Orozco. Ex directora de Impuestos. Consultora privada.

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