Los maestros ya tienen su academia

Hace varias semanas los gurús de la educación en el país hicieron realidad el sueño de ofrecerle a Colombia una academia de pedagogía y educación, para darle un mayor nivel de rigor a las discusiones que mantiene la comunidad educativa.

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mayo 15 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-15

“Queremos ser un proyecto educativo y pedagógico que ayude a crear un cambio en la educación colombiana”, advirtió Miguel de Zubiría, quien fue escogido como presidente de la nueva Academia Colombiana de Pedagogía y Educación (Acpe). La Academia retomará y orientará su actividad sobre algunos de los retos que se plantearon hace más de una década en la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo donde se plantearon algunas metas que en su mayoría no se han cumplido. Con el objetivo de promover el desarrollo de la pedagogía como disciplina científica y ética en la formación de los educadores colombianos y latinoamericanos, se abre todo un abanico de posibilidades para pensar y actuar la educación, advierte un informe de la Universidad Pedagógica. Así lo entendieron, el psicólogo Miguel de Zubiría Samper, los matemáticos Graciela Amaya de Ochoa, Néstor Bravo Salinas y Andrés Gaitán Luque, el sociólogo Rafael Campo, el biólogo Giovanni Iafrancesco, los filósofos Germán Pilonieta y Francisco Cajiao, y el psicoanalista Guillermo Carvajal, cuando iniciaron su proyecto hace dos años. Teniendo como ejes de trabajo la pedagogía y la educación, los expertos se dieron a la tarea de repensar los modelos pedagógicos y las formas de hacer educación en Colombia y Latinoamérica, en respuesta a un vacío que necesitaba ser suplido. La idea surgió a finales del año 2003 cuando los gurús decidieron reunirse periódicamente para reflexionar y analizar los aspectos más neurálgicos de la educación en el país. Cada dos semanas se reunían para argumentar, controvertir, contrastar experiencias y sobre todo para que creciera el ánimo de poner manos a la obra. “Cada cual llevaba un escrito para compartir, lo cual generaba puntos de vista y discusiones; empezamos entonces a ver la necesidad de plantear nuevos paradigmas en la educación y de construir un pensamiento pedagógico que no estuviera ligado a ninguna facultad o escuela en particular, aunque cada uno de nosotros tiene sus propias visiones y posturas epistemológicas”, aseguró Graciela Amaya al portal Universia. Se trata de un grupo multidisciplinario, abierto y propositivo, encaminado para que con el tiempo sea el origen de propuestas que influyan en las políticas que formula el Ministerio de Educación Nacional, entre otras labores de capacitación, asesoría y consultoría para las cuales fue pensada. Para ingresar como miembro a la Academia es indispensable contar con una producción escrita notable que se debe sustentar y defender ante los otros miembros de la academia. “A diferencia de otras academias que se concentran en lo teórico, nosotros queremos llevar a cabo experimentos como estos para contrastar lo abstracto con la realidad”, agregó. UNA ACADEMIA Akademeia, se refiere a la academia fundada en la Grecia antigua por Platón. Debe su nombre a un héroe legendario de la mitología griega: Akademos o Academus. La instrucción impartida incluía matemáticas, dialéctica y ciencias naturales. La Academia existió hasta el año 526 cuando el emperador bizantino Justiniano I ordenó su clausura junto con las otras escuelas griegas por ser consideradas paganas. En la actualidad, academia, se refiere a una sociedad científica, literaria o artística establecida con patrocinio privado o público. Su rol como institución es el fomento de una actividad cultural o científica para la promoción de una ciencia o alguna especialidad. Las preocupaciones de la pedagogía Para la Academia, los sujetos de preocupación son dos necesariamente: el maestro y el estudiante de todos los niveles de la educación. Una modificación del ser que se está formando pasa por una modificación de los educadores; puede haber muy buenos docentes que instruyan e informen pero no muchos forman, que es algo integral que cobija todas las dimensiones del ser, aseguran los expertos. Según el portal educativo Universia, una de las convicciones sobre las cuales se basa la Acpe es que Colombia necesita de hombres y mujeres que cuenten con un desarrollo integral, que no sólo tengan conocimientos sólidos en un saber sino que cuenten con valores ciudadanos, afecto, habilidades para relacionarse e interactuar con los demás, y que puedan manejar situaciones en todos los ámbitos de su vida. “Consideramos que en este proceso de construcción de personalidad y de ser de cada uno hay una serie de fuerzas que gravitan en el medio y que apuntan a ver qué tan maleable o adaptable es el ser humano y eso nos lleva a pensar y replantear conceptos como el de inteligencia, que va más allá de lo cognitivo y es un asunto que también implica el desarrollo emocional”, aseguró Graciela Amaya. Para los académicos, pensar en el diálogo o la relación que surge entre maestro y estudiante, también necesitará llevar a cabo experiencias con los docentes mismos.

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