De mal en peor

Ese refrán que dice que ‘toda situación, por mala que sea, es susceptible de empeorar’, volvió a ser puesto en práctica la semana pasada por el Fondo Monetario Internacional, cuando el organismo tuvo que revisar a la baja sus pronósticos de crecimiento mundial para este y el próximo año. Según la entidad, el aumento en el PIB global llegaría a 3,7 por ciento en el 2008 y a 2,2 por ciento en el 2009, cifras muy inferiores a las hechas públicas hace apenas un mes. Estas, de paso, distan del 5 por ciento registrado en el 2007, cuando las cosas estaban marchando bien.

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noviembre 10 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-10

Aparte de que las proyecciones son preocupantes, la corrección es una prueba más de que el rápido deterioro de las economías ubicadas en los más diversos confines del planeta, ha sido más veloz y profundo de lo que esperaban los especialistas. Hechos como la descolgada en los precios de las materias primas o en las ventas de casas y automóviles en las naciones más ricas, muestran que la crisis ha golpeado por igual a empresas y consumidores. Además, la aceleración del desempleo en los Estados Unidos que llegó a su peor nivel en 14 años en octubre, o la coyuntura desesperada de antiguos bastiones empresariales como General Motors o Ford, deja en claro que la situación está lejos de tocar fondo. Por cuenta de esa situación, la expectativa es que la economía norteamericana tenga una caída del 0,7 por ciento el próximo año, mientras que entre los integrantes de la Zona euro la contracción sería de 0,5 por ciento, peor que la de Japón que llegaría a -0,2 por ciento. En todos los casos los motivos tienen que ver con las restricciones en el acceso a créditos, menor consumo y retroceso en las exportaciones, factores que han creado un coctel nada saludable para el crecimiento. Si bien los países afectados han tomado medidas para tratar de contener la avalancha, es evidente que lo hecho no ha sido suficiente. Así lo demostró la reacción negativa de los mercados de valores al agresivo recorte de tasas de interés hecho por los bancos centrales del Viejo Continente la semana pasada. En opinión del FMI, los estímulos monetarios están llegando a su límite y lo ideal es complementarlos con medidas fiscales que deberían incluir mayor gasto público, menores impuestos o una combinación de ambos. En medio de semejante panorama, no deja de resultar inquietante que las rebajas más extremas en las previsiones de crecimiento del Fondo le correspondieron al mundo en desarrollo. Si bien el peso de la destorcida recae sobre los países industrializados, es imposible que América Latina, África o Asia salgan indemnes. Una causa principal de ese pronóstico es la fuerte caída en la cotización de las materias primas que, como ha sido el caso del petróleo, se venden a menos de la mitad del pico observado hace unos meses. Ese factor ha aumentado la vulnerabilidad de las economías emergentes, en un contexto en el que hay menor liquidez internacional y los costos de financiamiento han subido. Incluso China, que era vista como una roca sólida en medio de tantos temblores, vería bajar su tasa de crecimiento hasta el 8,5 por ciento en el 2009, muy por debajo del promedio de la última década. Por su parte, para Latinoamérica las cosas no pintan del todo bien, pues el estimativo es que el PIB regional subiría tan solo 2,5 por ciento el próximo año. Parte de la explicación es un frenazo en México o en Brasil, pero a los exportadores de productos básicos como Venezuela, Perú y Argentina, tampoco les irá mucho mejor. El caso de Colombia se enmarca en ese contexto. De hecho, una misión del Fondo Monetario que por coincidencia presentó su reporte el viernes en Bogotá, al cabo de realizar la inspección que hace cada año, sostuvo que el país enfrenta un importante desafío debido a los problemas de sus principales socios comerciales y a la baja en los precios de algunos de sus productos de exportación. Quizás el único mensaje de aliento fue el de una baja previsible en la inflación en el 2009, que servirá como paliativo, mientras comienza una lenta recuperación a finales del año entrante. '' La revisión a la baja de los pronósticos sobre la economía mundial, hecha por el Fondo Monetario, deja en claro que la crisis va a ser más profunda que lo esperado.WILABR

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