Mala decisión del Banco de la República

El viernes pasado la junta directiva del Emisor decidió subir un cuarto de punto sus tasas de intervención en el mercado monetario. La tasa mínima de las operaciones de expansión pasó de 6 a 6,25 por ciento efectivo anual. La justificación esgrimida por el banco central fue la necesidad de mantener la inflación bajo control. A juicio nuestro, esa movida fue prematura e inconveniente.

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mayo 03 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-03

La inflación de abril fue de 0,45 por ciento, apenas una centésima más que la registrada en ese mismo mes el año pasado. Si bien es cierto que las más recientes cifras del Dane confirman que la demanda está creciendo a un ritmo acelerado, no hay nada que haga pensar en una alta probabilidad de que ello se traduzca en una presión inflacionaria que ponga en riesgo el logro de la meta del alza en el costo de vida prevista para este año (entre el 4 y el 5 por ciento). El buen desempeño de la producción industrial y las importaciones baratas (por la debilidad del dólar) están ayudando mucho a moderar el incremento de los precios para los consumidores y los productores. En cambio, un aumento en el costo del dinero -que inevitablemente sucederá por culpa de la medida, así sea paulatinamente- tiene un efecto negativo en el crecimiento del PIB, en la inversión, en la generación de empleo, en las finanzas públicas y en la tasa de cambio. El descenso de las tasas de interés -antes de la decisión del viernes- ha sido un factor decisivo para impulsar la reactivación de la economía, la creación de puestos de trabajo, los buenos niveles de inversión (superiores al 20 por ciento del PIB), la menor carga de la deuda interna en las cuentas fiscales, y la ampliación de la brecha entre las tasas de interés locales y las de E.U. (lo cual sirve para combatir la revaluación). Una vez más hay que recordarle al Emisor que si bien su objetivo principal es la lucha contra la inflación, no puede exagerar esa misión- hasta convertirla en una obsesión que le hace daño a las otras variables claves descritas en el punto anterior. Es cierto que el Banco de la República tiene que actuar con anticipación -porque la política monetaria tarda entre 12 y 18 meses para producir los efectos esperados, pero en este caso creemos que no hubo anticipación sino simplemente excesiva precaución que hará más daño que bien.

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