Las malinterpretaciones sobre las alzas del precio del petróleo

Gerente de Investigaciones Económicas La inminente llegada del precio del petróleo a los 100 dólares por barril ha despertado todo tipo de interpretaciones sobre los efectos que tendrá en la economía mundial un precio del crudo por encima de estos niveles

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noviembre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-15

Sin embargo, consideramos que la mayoría de estas lecturas dejan de lado algunos aspectos particulares del actual proceso de valorización del petróleo que, considerados correctamente, llevarían a conclusiones distintas. Un primer factor a considerar cuando se analiza el efecto de los mayores costos del petróleo sobre la marcha de economías como la europea y las principales economías asiáticas, es la fuerte devaluación del dólar frente a las principales monedas del mundo. En lo corrido del año, mientras el precio del barril del petróleo se ha incrementado en un 57 por ciento en dólares, el valor de la moneda estadounidense en términos del DXY (índice que recoge una canasta de las principales divisas del mundo) ha caído en un 9,3 por ciento. De esta forma, para las principales economías del mundo, exceptuando a Estados Unidos, el incremento del precio del petróleo en términos de sus monedas ha sido de solo 29 por ciento. Sin duda, el efecto negativo estimado sobre el ritmo de crecimiento de las principales economías del mundo es mucho menor cuando se considera este efecto. Para muchos analistas, la reciente escalada en el precio del crudo reflejaría la continuación de la época de altos precios de los bienes primarios, lo que prolongaría el boom de las economías emergentes, principales exportadoras de este tipo de productos. Esta lectura, sin embargo, parece olvidar la volatilidad propia de los precios del petróleo, lo que hace muy probable que el precio del crudo regrese en unos pocos meses a niveles sustancialmente inferiores a los que observamos actualmente. De hecho, las proyecciones de distintas entidades muestran dos cosas: de un lado, que ninguna entidad espera que se mantengan los precios observados en los últimos meses a lo largo de 2008, y de otro, que existe un rango muy amplio de proyección que refleja el alto riesgo de crear expectativas de precios en los demás bienes primarios a partir del precio del crudo. Por último, es necesario considerar la cada vez más segura desaceleración de la economía estadounidense en los próximos trimestres. Más allá de la magnitud de esta reducción en el ritmo de crecimiento de la principal economía del mundo (¿desaceleración o recesión?), es un hecho que el 2008 será un año de muy bajo crecimiento, lo que afectará la demanda por petróleo y sus derivados. Realmente resulta difícil pensar en un precio por barril de petróleo por encima de los 100 dólares al tiempo que la demanda del consumidor norteamericano se restringe a la espera de mejores tiempos. Lograr anticipar el precio del petróleo ha resultado tradicionalmente un ejercicio con un altísimo margen de error. Por esto, anticipar la evolución del mundo en un escenario de precios históricamente altos como los actuales puede resultar más útil como ejercicio de análisis teórico que como proyección de la economía que nos espera el próximo año.

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