Mano firme, Presidente

Mi asombro es cada vez mayor ante la ingenuidad y desconocimiento conque se ha creído ‘manejar’ a Chávez y lo peor, pensar que hay reglas claras, estables y mentalmente sanas para tratar con él. Llevamos más de quince años conociéndolo y soportándolo y sabiendo que siempre ha estado más cerca de la guerrilla que de la institucionalidad nacional.

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noviembre 29 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-29

Sabe que la condescendencia y temor con que reaccionamos frente a sus acciones, van desde la defensa de intereses económicos, miedo al chantaje, simpatía, infiltración bolivariana, hasta la normal pero irreal reacción de llevar, como corresponde, una relación civilizada y cuerda entre Estados, dentro del marco del derecho internacional y del respeto a la soberanía. Nada de eso es posible con este orate que cada vez más nos recuerda las intervenciones psicopáticas y amenazantes de Hitler. Solo unos pocos permitieron, con grandes dificultades, sacar al mundo del marasmo que su incipiente poderío bélico implicaba, pero ante todo, de un deseo genuino de paz después de la guerra del 14. Esas personas fueron las que permitieron, al final, derrotar su plan de ordenamiento mundial. Este ‘mediador’, en pocos meses ha tildado de ladrón al Presidente del Perú y le ha pedido que se disculpe. Al Presidente de México lo llamó perro del imperio y también le pidió que se disculpara. A los congresistas chilenos los llamó fascistas con la solicitud de que se disculparan. Al Presidente de Costa Rica, al Cardenal de Honduras, al Rey de España y hasta al mismo Papa los ha tratado con la misma agresividad pidiéndoles siempre disculpas o rectificaciones. Sin hablar de los Estados Unidos. Al fin de cuentas ¿quién es este personaje ante quien todos debemos disculparnos o retractarnos si su precaria sanidad mental así lo considera? Tristemente indigna ver a algunos de nuestros principales medios resaltar cómo Chávez había mantenido por pocos días silencio y prudencia que ‘desgraciadamente tuvo que romper’. O pedirle que no se deje embolatar por las Farc, cuando han sido sus socios y ‘panas’ en todo este proceso. ¡Por Dios! Lo que desencadenó el suceso y lo que finalmente dijo, lo preparó con la debida anticipación. Lo hizo en un programa radiotelevisado del régimen, la Hojilla, caracterizado por su agresividad y ausencia de límites y en Aló Presidente. Ello le permitió en plena campaña por la nueva Constitución, extenderse ad libitum sobre la ‘traición de Uribe’, las ‘mentiras de Restrepo’, ‘la responsabilidad de los militares y los asesores de Uribe’, las amenazas de afectar la relación bilateral, cerrar la embajada, etc. Para ponerlo en contexto, en más de una hora que duró el programa, llamó a los obispos venezolanos: “maleantes, vagabundos, sinvergüenzas, mentirosos, traidores de Jesús, estúpidos, ‘tarados’, y al cardenal Urosa Sabino, bandido de la peor especie”. Igual a los gremios. Pero a Uribe también lo desmintió en lo de la prohibición de hablar con los militares. La verdad es que con su forma conocida estaba tomando control de esa intervención que en mal momento le dimos. Ya iba en el Caguán inaugurando mesa de diálogo con las Farc a cambio de la liberación de un grupo que podía ser de dos o más según sus palabras. Mano firme presidente Uribe. Que a este individuo lo conoce el mundo. La debilidad de la situación electoral del régimen en este momento lo lleva a cometer los exabruptos que atónitos, pero no sorprendidos hemos observado. Ni usted ni el rey de España le pedirán disculpas. Consultor privado Chávez con su forma conocida estaba tomando control de esa intervención que en mal momento le dimos”.

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