Manual tarifario en salud: una urgencia

En la reciente clausura del 8° Congreso de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas, el presidente Álvaro Uribe se comprometió a promover un ‘cónclave’, que en el plazo de 2 semanas sacará a la luz un manual tarifario único para el sector salud.

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mayo 19 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-19

Las tarifas que campean en el sector salud son las tarifas del Acuerdo 256 de 2001, más conocido como manual tarifario del ISS, ya que se creó para definir las tarifas para “el pago de los servicios de salud (...) que contrate el ISS” y siempre “según los estudios de costos del Instituto”. O sea, tarifas establecidas para pagar servicios prestados al Seguro Social. Sin entrar a discutir sobre el impacto que aquellas tarifas hayan tenido en la hecatombe que dio al traste con tan paquidérmica institución, y sin necesidad de poner en duda la confiabilidad de los estudios de costos allí mencionados, vale la pena considerar un par de elementos que ponen de presente la urgencia de revisar tan nefasto manual tarifario. Se trataba, por un lado, de un manual que establecía tarifas módicas -por decir lo menos- para determinar el valor a pagar por determinados servicios. No digamos tarifas cómodas, ni mucho menos onerosas, ya que obviamente debían ajustarse a los precios que impone la economía de mercado a la hora de negociar precios por volumen (las bajísimas ganancias se podrían compensar con un gran volumen de actividades). Pero se trataba -de otro lado- de tarifas que tendrían vigencia a partir de su fecha de expedición: finales de 2001, sin tener en cuenta, por supuesto, los ajustes por inflación venideros año a año. Así las cosas, los periódicos ajustes del IPC se han comportado como un interés compuesto, por tanto acumulan desde entonces un total de 49,81 por ciento, y han terminado generando un desfase tan monumental como inaceptable: ¡las tarifas del manual del ISS traen en suma una desactualización del 49,81 por ciento! Con qué cara le diría uno a un empleado que fuera a ganar el salario mínimo, que aceptara trabajar con el mínimo que estaba vigente pero hace 7 años... cuando el costo de vida acumulado se ha incrementado en casi el 50 por ciento desde entonces. Esa es la razón de la letanía ya ensordecedora que entonan todos a una, los prestadores de servicios de salud. Mientras la remuneración del personal de la salud ha progresado con el IPC, mientras el costo de los medicamentos y dispositivos médicos ha hecho otro tanto, y mientras los costos fijos de las instituciones prestadoras de servicios de salud se acrecientan inevitablemente y de manera acompasada con el costo de vida... en fin, mientras todo ha subido, absolutamente todo, las tarifas del sector salud parecen condenadas a seguir congeladas en el tiempo. Y lo peor, incluso parecen con tendencia a la baja. Por eso, a nadie extraña que las EPS propongan unas tarifas anacrónicas, devaluadas y rayanas en la indignidad, ya que se escuchan ‘generosas ofertas’ para trabajar hasta a ISS 2001, menos el 10, el 20 y hasta el 40 por ciento. Pidamos entonces todos juntos, a manera de coro de la letanía, que el Gobierno se decida de una buena vez a devolver al sector de la salud unas tarifas decentes, dignas, actualizadas y con la garantía de su indexación futura, conminando a las EPS a pagar lo justo. Solo así se detendría la rapiña creciente entre IPS y se atenuaría el progresivo e inevitable deterioro de la calidad en los literalmente devaluados servicios. '' Mientras todo ha subido, las tarifas del sector salud parecen condenadas a seguir congeladas”.WILABR

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