El marasmo en el mercado de deuda corporativa preocupa a las empresas

El marasmo en el mercado de deuda corporativa preocupa a las empresas

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noviembre 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-11

En medio de tanto alboroto en los mercados, quizás lo más perturbador sea el relativo silencio en los mercados de bonos corporativos.

Desde agosto, sólo siete empresas han emitido bonos en Estados Unidos, según Dealogic, y lo que va del año, se realizaron 83 operaciones. La cifra no sólo representa una mínima parte de lo visto el año pasado, sino que también es sólo un tercio de la cifra de 2002, la última vez que el mercado estuvo en crisis.

Incluso el mercado de bonos corporativos de alta rentabilidad se encuentra débil. El ritmo de las operaciones con calificación de inversión se desplomó cerca de un 25% este año. Las pocas emisiones que lograron salir adelante lo hicieron en términos difíciles. Pepsi Bottling Group, por ejemplo, tuvo que pagar entre 7% y 8% para lograr negociar US$3.300 millones en bonos a largo plazo, un 60% sobre el precio de sus títulos que ya estaban en circulación.

Sin la habilidad de emitir deuda, las empresas tendrán que batallar para sobrevivir. Incluso aquellas que puedan tomar dinero prestado pueden enfrentar tasas de interés usureras. De hecho, los inversionistas están tratando a empresas saludables como si estuvieran al borde de la bancarrota. "Nunca en la historia hemos visto márgenes de riesgo como los que las empresas están pagando", dice Diane Vazza, directora de la división de investigación de renta fija de Standard & Poor's. Para algunas compañías en busca de préstamos, esto significa pagar 15 puntos porcentuales por encima en comparación con los bonos del Tesoro de EE.UU.

Hasta ahora, la mayoría de las empresas se las ha arreglado para permanecer a flote gracias a líneas de crédito o al recortar sus costos al máximo. Pero la situación no puede durar. Casi US$800.000 millones en bonos vencen entre hoy y fines de 2009, según cálculos de S&P. A no ser que se produzca un giro inesperado, será imposible, o mortalmente caro, reemplazar toda esa financiación. "Estas empresas necesitan capital urgente", dice Vazza.

Por meses, la mayoría de las empresas ha ignorado esta predicción, dice Mark Fedorick, jefe global de finanzas apalancadas de Deutsche Bank. Ahora, están comenzando a evaluar si contrarrestan sus pérdidas mediante la venta de activos o si convencen a sus bonistas de intercambiar deuda por acciones.

Esas son las opciones que enfrenta Level 3 Communications. La empresa se benefició con una emisión de deuda durante la burbuja de las telecomunicaciones y utilizó el efectivo para extender cableado de fibra óptica en todo el país. Ahora tiene niveles de efectivo suficientes para pagar US$300 millones en deuda a lo largo de 2009. Además, tiene US$850 millones que se vencen en 2010, una cifra que hoy no tendría cómo costear.

¿Qué hará Level 3 para adaptarse? Hace poco, el director financiero de la empresa respondió con una frase de cajón a analistas: "Estudiaremos diversos mecanismos para cumplir sus obligaciones".

El problema que enfrentan tanto Level 3 como otras empresas es que los prestamistas no van a aceptar nuevos acuerdos con tasas de 15% de interés si saben que la compañía no puede cumplir esos pagos. Y si las acciones ya están cotizando bajo, no habrá margen suficiente para intercambiar grandes sumas de deuda por acción. La acción de Level 3, por ejemplo, se está negociando a cerca de US$0,90.

Entonces, ¿Cómo será restaurada la confianza en este mercado tan vital?

Eso va a depender en parte de los grandes bancos comerciales, que han recortado el crédito en los últimos meses. Sin ese crédito, los fondos de inversión no pueden pedir prestado el dinero que usan para comprar deuda corporativa. Pero aún si pudieran acceder al crédito, estos fondos enfrentan la salida de inversionistas que paraliza su capacidad de hacer nuevas compras. El mismo acorde golpea a las aseguradoras, un comprador tradicional para los bonos corporativos. Los fondos de pensión también enfrentan pérdidas gigantescas. "Efectivamente, no hay compradores," dice un operador de bolsa.

El crédito volverá a recuperarse, como siempre lo hace. Pero los mercados están actuando como si la recuperación fuera a llevar mucho tiempo. Y habrá muchas víctimas innecesarias en el camino.

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